Tiempo atrás cuando éramos chicos nos criaron a plena conciencia de que uno debía cuidar la naturaleza y que, en función de eso, los árboles eran el pulmón de la ciudad. Ahora bien, el tema de preservarlos es también el podado en tiempo y forma. Por esta falencia en mi domicilio, Deán Funes 1549, hoy sufro de dos problemas puntuales. El primero y más significativo, en lo personal, es que mi nena de cuatro años sufre, a causa de los elementos que se desprenden del mismo, ataques alérgicos; el segundo problema es que ya sus ramas se elevan de mi terraza unos cuatro metros e ingresan en la misma otros tres. En la última tormenta los momentos de horror sufrido a causa de que una de sus ramas cayó sobre una habitación, me puso a mí, a mi mujer e hijas en un estado de alarma permanente. Si bien tuvimos suerte porque no produjo ni lesiones personales ni en el cableado eléctrico, no hemos tenido la misma estrella con los reclamos. Ingresé a la página de la Muni e hice el reclamo, 10 llamadas al Centro de Distrito, cinco a Parques y Paseos, en el cual me dieron hasta un número de reclamo (514625/2014), y aún estamos sin novedad en el caso. Por ahora el tema no es mayor (quizás nos acompañó un poco la suerte). Habrá otras prioridades quizás, pero la desidia y la falta de respuesta nos da un poco de desamparo ante un problema de no tan difícil solución.
































