La Asociación Empleados de Comercio dio la voz de alerta por los robos y agresiones que sufren sus agremiados al ingresar y salir de sus trabajos en shoppings y supermercados. Las situaciones de violencia se dan antes de las 6 y después de las 22. El miércoles se reunirán con los empresarios en el Ministerio de Trabajo para pedir que anticipen una hora el cierre nocturno de los locales. Además, solicitarán guardia policial para esos horarios, adicionales de seguridad a cargo de las empresas y la colocación de cámaras (que se ofrecen para ayudar a pagar) en las cuadras aledañas.
Un flagelo. Así de simple es la síntesis que realizaron desde la Secretaría General de Empleados de Comercio ante la sucesión de robos y agresiones que sufren los empleados antes de las 6 y después de las 22. Los rodean con motos que aparecen apenas ellos están en la calle, exhiben armas de fuego o cuchillos, les exigen celulares, carteras y dinero y hasta los golpean (ver aparte).
Frente a este cuadro de situación y a la frecuencia que adquirió en las últimas semanas, el gremio elaboró un proyecto para amortiguar los ataques que, reconocen, ya ni siquiera denuncian. "El planteo del sindicato es que shoppings y supermercados unifiquen el horario de salida a las 21, no tiene sentido en los días de otoño e invierno que se vienen tener abierto hasta las 22", explicó el secretario general de Empleados de Comercio, Luis Battistelli.
De lograrse esta modificación, que ellos consideran urgente y necesaria, solicitan además que entre las 21 y las 22, mientras los empleados recorren las cuadras cercanas para tomar un colectivo, haya un móvil policial.
Los robos se dan en cercanías de entre 15 y 20 centros comerciales ubicados en las zonas periféricas de la ciudad, y entre los que se encuentran los supermercados Coto, Carrefour, Hipermercado Libertad y La Gallega, además de los shoppings Alto Rosario y Portal Rosario.
Según Battistelli, ésta será una de las medidas que el miércoles piensan exponer en la audiencia que tendrán en el Ministerio de Trabajo, y a la que también están invitados los empresarios. A ellos se les pedirá que asuman los servicios adicionales de seguridad afuera del local durante la salida y la entrada de los empleados.
"Le vamos a explicar que puertas para afuera de los comercios los compañeros quedan a la buena de Dios", consideró Battistelli. Y dijo que al cambio de horario, el móvil policial y los adicionales de seguridad, hay que agregar el pedido de cámaras de videovigilancia en los alrededores de los centros comerciales.
Esta última solicitud va dirigida a la Municipalidad y la provincia, pero con una aclaración: "Vamos a colaborar en lo económico para que las cámaras de vigilancia se instalen sobre las paradas de colectivos, donde los compañeros son agredidos", explicó el secretario general del gremio.
Asolados. Los relatos de las víctimas no difieren de los que se escuchan en el resto de la ciudad, sólo que en esta ocasión tienen algunas características que facilitan los hechos. "Las mujeres son las víctimas preferidas, son las que más sufren las consecuencias", explicó el gremialista y dio las razonas: tanto las cajeras como las mujeres con tareas administrativas que concluyen a la hora del cierre, salen a las 22.30 o un poco más tarde aún. Esto las convierte en blancos propicios para los delincuentes.
Pero no es el único momento, los cacos también se dan una vuelta por las cuadras aledañas a los shoppings y los supermercados entre las 5 y las 6. A esa hora ingresa un buen número de empleados, que son los encargados de preparar la mercadería y las góndolas. En los últimos días hubo un incremento de los robos violentos en la zona de Junín hacia el río y de Nansen hacia avenida Alberdi, sector al que se dirigen los empleados para tomar el colectivo.