Escribo la presente para saludar al padre Juan José Chaparro, misionero claretiano, recientemente nombrado obispo de Bariloche por el papa Francisco. El padre Chaparro es oriundo de Mocoretá, provincia de Corrientes, y tiene una conmovedora historia de vida, acerca de la cual escribí lo siguiente: “Jugando, jugando, el Espíritu de Dios en un pueblo de Corrientes con un niño se encontró; Mocoretá era ese pueblo, y el pequeño, Juan José. Le dio el niño su mano al Espíritu Divino, y jugaron contentos ambos a orillas mismas del río; árboles, viento y pájaros del encuentro fueron testigos. Y al volver el niño a casa, con el alma conmovida, llamó a su madre, Sarita, y a Juan Carlos, su papá, para decirles: “me voy a donde Dios me quiera llevar”. Tenía sólo doce años, ¿a dónde podría llegar? “Sólo Dios sabe”, ¿habrá dicho su mamá? …y “La perla del sur” correntino a Córdoba lo vio pasar. Se fue llevándose el canto del río que lo veía crecer, siguiendo la huella entusiasta de Antonio María Claret, peregrino hacia la estrella de Jesús de Nazaret. Así comenzó la historia del humilde padre Juanjo, semilla en el campo hundida, árbol que anida hermanos; mano siempre extendida, palabra, beso y abrazo”.






























