Esta es la sociedad donde cada uno se acomoda a lo que mejor le gusta; eso sí, que sean los demás los que deban cumplir. Pongo por ejemplo a los señores colectiveros que en las madrugadas de los fines de semana toman la decisión de modificar los recorridos para no incomodar su trabajo. Cambian a su antojo y parecer el trayecto porque circulan "monstruos" jóvenes que vuelven de divertirse, tal como lo hicimos todos; parece que hay una etapa que se nos está olvidando. Cuando modifican los recorridos en forma imprevista durante las madrugadas, los colectiveros están olvidando que son un servicio público, no respetan trayectoria ni horario, ni piensan que están dejando a pie a quienes nos movilizarnos a esas horas por trabajo. ¿Las empresas están al tanto de estos cambios que se hacen con las luces apagadas y sin distinguir si les hace seña una persona mayor que, indudablemente, tiene todo el aspecto de ir a su trabajo? Si lo saben ¿qué opinan al respecto? ¿Y las autoridades de transporte público? ¿Cómo evalúan estas decisiones personales de los choferes que perjudican a tanta gente que no tiene cómo llegar a su trabajo? ¿Quién puede dar respuesta a esta situación?




























