No se pudo consumar el milagro. Nueva Chicago descendió de pie. Jugó el último partido en la primera división con la frente bien en alto luego de ganarle 2 a 1 a Quilmes, pero los empates de Temperley y Huracán en sus respectivos partidos condenaron al Torito a jugar la próxima temporada en la B Nacional.
También en la jornada de ayer Huracán y Temperley lograron el puntito que necesitaban para quedarse en primera. Los quemeros igualaron 1-1 contra Belgrano, que con la igualdad también aseguró su clasificación a la liguilla Pre Libertadores. Mientras que el conjunto celeste empató sin goles contra Argentinos y zafó. Con este resultado, los de La Paternal obtuvieron el pasaje a disputar la liguilla Pre Sudamericana.
Volviendo a la dura realidad de Chicago hay que decir que el equipo no jugó en la recta final como para perder la categoría. De hecho ganó los últimos cinco partidos y activó muy tarde una reacción.
Por eso de poco sirvieron los goles de Alejandro Gagliardi y Mauricio Carrasco para vencer a Quilmes, que había empatado por intermedio de Braña, y además sufrió la expulsión de Uglessich. La suerte de Chicago estaba echada desde el mismo momento en que se supo que Temperley y Huracán habían logrado el punto que los salvaba en sus partidos.
Pese a que el descenso era la instancia más palpable, los hinchas del conjunto de Mataderos igual que le dieron un marco imponente al estadio, desataron una fiesta en el comienzo del segundo tiempo (el partido estuvo detenido siete minutos por los fuegos artificiales) y la continuaron desde el segundo gol hasta el pitazo final del árbitro rosarino Sergio Pezzotta.
De los partidos Temperley-Argentinos y Huracán-Belgrano hay poco para analizar. Jugaron para quedar todos contentos. Por eso en la cancha del conjunto celeste casi ni se molestaron.
Mientras que en el estadio Tomás Duró hicieron todo lo posible para que la balanza quedara equilibrada. Cuando Belgrano se puso en ventaja por intermedio de Zelarrayán, enseguida vino la reacción de Huracán. Ahí el Chiqui Pérez buscó rechazar una pelota y no hizo otra cosa que introducirla contra su arco. En realidad, lo que pasó fue sellar el empate que ambos necesitaban para lograr sus objetivos.





























