Edición Impresa

"Norma Pons y Lorca están acá", dijo el director José María Muscari

Una madre tirana y viuda, cinco hijas en crisis, una abuela al borde de la locura y dos criadas cuya única riqueza son los secretos escondidos. Ese es el cuadro de personajes de "La casa de Bernarda Alba", el clásico de Federico García Lorca.

Viernes 19 de Septiembre de 2014

Una madre tirana y viuda, cinco hijas en crisis, una abuela al borde de la locura y dos criadas cuya única riqueza son los secretos escondidos. Ese es el cuadro de personajes de "La casa de Bernarda Alba", el clásico de Federico García Lorca, escrito en 1936, que sigue vigente de la mano de un tema eterno: el amor, en su infinita paleta de colores.

"Como espectador todos queremos ver cómo hacer para lograr que algo tan imperfectible, como es el amor, se vuelva un poco más perfecto cada día", dijo el director José María Muscari, quien es el autor de la adaptación de la obra que se presenta mañana, a las 21.30, en el teatro Broadway (San Lorenzo 1223), y ya sumó otras dos funciones: el mismo sábado, a las 23.30 y el domingo, a las 20.30. Y hasta es posible que después de la temporada veraniega en la Costa Atlántica regrese a Rosario en 2015, como adelantó el propio Muscari, dado que la ciudad es un "termómetro para saber si un espectáculo puede funcionar o no de gira, porque si le gustás a los rosarinos, con el nivel de teatro que hay en Rosario, ahí tenés una gran parte de la gira ganada".

El elenco de "La casa de Bernarda Alba" es más que atractivo: Andrea Bonelli, Valentina Bassi, Adriana Aizemberg, Andrea Frigerio, Mimi Ardú, Lucrecia Blanco, Mariana Prommel, Florencia Torrente, y, como Bernarda Alba, María Rosa Fugazot, en el primer protagónico teatral de su carrera, y nada menos en el personaje de la recordada Norma Pons.

—¿Cómo se logra que un clásico de la literatura escrito por Federico García Lorca en 1936 tenga un vínculo directo con la actualidad?

—En primer lugar, lo que a mí me pasa es que estaba enamorado de la obra de Lorca, era una de mis predilectas de la literatura universal. Me parece que la obra encierra todo lo que uno como espectador cuando va al teatro quiere ver: tiene intriga, pasión, concepto, de todo. Y en ese sentido, la intención fue adaptar una obra que para mí sería la alquimia de todo lo que deseo cuando hago teatro. Después, la adaptación estuvo más basada en algunas cosas que a me pasan como espectador.

—¿Por ejemplo, qué cosas?

—Y, es que a mí como espectador no me interesa ir a ver una obra que me hable de una situación sociopolítica que no es la que a mí me corresponde, como el franquismo, la España (sic) y la época en donde sucedía, me parece que era anecdótico en la obra, porque la sustancia está en los vínculos y en la opresión de la madre con sus hijas, en esa situación puntual que sucede dentro de esa casa.

—¿Entonces la obra es atemporal?

—Lo primero que hice fue hacer la obra atemporal, no es una obra que suceda en el hoy ni tampoco en el ayer, no tiene época, espacio ni lugar. Podría ser en la España de los años 30, en la Argentina del 2000 o en Francia de los años 40. Creo que ese es el quid por el cual la obra se volvió en un éxito arrasador desde que lo estrenamos, es que la gente conectó de inmediato con la propuesta. Fijate que en Buenos Aires hicimos un año en el Regina ininterrumpida, una temporada en Mar del Plata, que no es una ciudad balnearia que en el verano espera con los brazos abiertos una obra de Lorca, sino todo lo contrario, y ahora estamos de gira, que nos deja con la boca abierta porque en cada teatro que vamos se agregan localidades, se agotan las entradas, y eso se radica en el fenómeno de la identificación. Más allá de los valores artísticos de la obra, el gran elenco que deja todo arriba del escenario y el trabajo que hicimos durante todo este tiempo, creo que hay algo que le pasa al público con la obra que nos trasciende y es que la obra de alguna manera les habla de su cotidiano.

—¿Considerás que la obra tiene cierta mística dentro de la escena argentina?

—Es un espectáculo que, en primer lugar, está por fuera del recorrido mediático, porque es una obra de Lorca y tiene un elenco integrado por actrices conocidas por su trabajo en el cine, el teatro y la televisión y no son, ni fueron ni serán conocidas por ningún tipo de escándalo. O sea que fue el público el que convirtió durante un año este espectáculo en un éxito, porque ganó premios en Mar del Plata, y también por la mística que tiene, porque de alguna manera Norma Pons sigue estando en el espectáculo. Y el maravilloso trabajo de María Rosa Fugazot honra cada noche la obra, fue un corolario para la carrera de Norma, y es un espectáculo angelado. Creo que Lorca también está en el escenario, y si él viera esta versión de "La casa de Bernarda Alba" pienso que estaría muy contento porque es un espectáculo muy sanguíneo.

—El elenco es heterogéneo, va de Florencia Torrente a Mariana Prommel y de Andrea Frigerio a Adriana Aizemberg, por ejemplo, ¿cómo conviven actrices tan disímiles para lograr una buena química en esta propuesta?

—Creo que la química la da el material, el texto es el lugar que nos confluye a todos. También hay una distancia abismal entre Fugazot y yo, nunca trabajamos juntos, más que en un infantil hace mucho tiempo. Nunca había trabajado tampoco con Andrea Frigerio, que es alguien con quien quería trabajar; Flor Torrente debutó en un teatro comercial con esta obra; Valentina Bassi, que es una actriz súper experimentada, nunca había hecho teatro comercial y le tenía miedo. Yo la convencí porque habíamos trabajado juntos y así se sumó a "La casa...".

—Cada protagonista tuvo una historia jugosa, como la tuvieron sus personajes.

—Es que son todas estas diferentes personalidades y diferentes registros, que se vuelven uno único cuando nos ponemos a hacer esta casa de Bernarda Alba, que no es "La casa de Bernarda Alba" que imaginó Lorca y tampoco es una obra mía. Es mi visión sobre este texto maravilloso de Lorca, y creo que la dificultad era tanta para ser respetuoso con él y no desfigurar el material, y tantas eran las dificultades de las actrices y mía para que la obra tuviera mi sello, que todo eso logró que la alquimia que nos une sea el material y no nuestras profesiones o nuestros recorridos.

—¿Mas allá de que la obra reúne distintos tópicos como el amor, el poder, la familia, las desilusiones; para vos, cuál es el gran tema que lleva de las narices a toda la obra?

—El gran tema de la "La casa de Bernarda Alba" es el amor. Esas mujeres están encerradas dentro de esa casa, algunas sufren por el amor del padre, que falleció, porque la obra empieza con el velatorio del marido de Bernarda; otras sufren por el amor que nunca van a tener por culpa de una madre déspota que no las deja relacionarse con sus propios sentimientos; otras sufren por el amor no correspondido, como Angustias, el personaje de Frigerio, que está por casarse con un hombre que la viene a buscar sólo por su fortuna. El tema que las mancomuna a todas esas mujeres es el amor, sin duda. Y en ese sentido el gran atractivo de la obra es que tiene todos los colores del amor, aún desde lo no logrado, porque todos en definitiva estamos buscando el amor. Desde el lugar del espectador, todos queremos ver cómo se hace para la perdurabilidad del amor, y cómo hacer para lograr que algo tan imperfectible, como es justamente el amor, se vuelva un poco más perfecto cada día.

—El amor fue el gran tema de la literatura universal y sigue siendo el tema de las películas de Hollywood y de las obras teatrales. ¿Dicen que todo cambia pero no hay nada que lo pueda superar?

—Bueno, porque creo que tampoco no hay un tema que nos interese tanto en la esencia del ser humano. Lorca supo tocar el tema del amor, pero saber disfrazarlo con muchísimos pretextos, adentro de un drama, adentro de la tragedia, hablando de la opresión. O sea, los subtemas de la obra son tan potentes y tan variopintos, que la gran inteligencia de la obra de Lorca es que todo el tiempo habla de amor sin nombrarlo de manera directa. Eso nos hace pensar en nuestra propia vida sin que una vara nos esté diciendo "medite con esta vara que es mi palabra como autor". Creo que eso es lo que hacen los grandes autores, como William Shakespeare y Tennessee Williams, por citar sólo dos ejemplos, que son dueños de una gran inteligencia para pensar los grandes temas sin que sea el tema que está en apariencia en la corteza del espectáculo.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario