El pasado jueves Héctor Omar Lima respondió a una carta mía aparecida el martes 26 de mayo. Me siento agraviado por sus insultantes conceptos, pues me tildó de "ignorante" ante una realidad que debió haberle dolido: la mayoría de los conductores son bestias. Su altanera carta desviaba la responsabilidad de los automovilistas a la inconsciencia de los peatones. Me acusa de no conocer la ciudad. Vivo en el centro, recorro la ciudad y veo lo que tanto los peatones como los automovilistas hacen en las calles. Es verdad, hay peatones que pretenden cruzar la calle por cualquier lado. Un peatón, al cruzar por donde se le antoja, está arriesgando su propia vida. Un automovilista bruto (como la mayoría) pone en riesgo la vida de otro. No niego la irresponsabilidad de los peatones. Es más, en mi carta aliento a los peatones a revalorizar la senda peatonal, lo que significa, si es que no se entiende, que crucen por ese espacio de tránsito exclusivo del peatón. De cualquier modo, las reglamentaciones sostienen que, aunque el peatón cruce por la mitad de la calle, el automovilista está obligado a detenerse porque las leyes contemplan al más desprotegido. En su carta, el señor Lima me dice que despierte. Me parece que es él el que tiene que despertar. Yo opino desde mis cartas y mis clases para cambiar las cosas, para que quienes me escuchan aprendan a construir a partir del respeto y la solidaridad. Este señor, en cambio, es de los que prefieren revolcarse en el barro pregonando que las cosas no se pueden cambiar. Yo quiero un mundo mejor. Se ve que Héctor Omar Lima se conforma con la mediocridad que lo rodea.






























