Todos escuchamos alguna vez decir "Dios le da pan al que no tiene dientes". Si tenemos que personificar, Argentina es el pan, y los argentinos somos los que no tenemos dientes, desaprovechando las oportunidades, vaya uno a saber debido a qué. Mi deseo es que nuestra Patria encuentre su rumbo. Que vuelva la unidad y la solidaridad, que se termine el resentimiento social, esa división que tanto daño nos hace como país. Que volvamos a ser la Nación del trabajo, que de verdad seamos "un país con buena gente". Deseo que desaparezca la viveza criolla con la que desgraciadamente se nos reconoce. No vivo del pasado, entiendo que el mundo cambió y nosotros no podemos mantenernos igual que décadas atrás, pero sí podemos ser civilizados, sin odios internos, respetando las leyes y obligando a que las leyes se apliquen. Se envidia sanamente el "modus vivendi" de los estadounidenses o europeos, pero ¿pagamos los impuestos que pagan todos ellos? ¿Respetamos las leyes como las respetan ellos? Ellos no están genéticamente preparados para ser civilizados: se los civilizó a fuerza de aplicación incondicional de la Ley.


































