Agradezco la deferencia que tuvieron los funcionarios de Assa, aclarándome por este medio la rotura de un hidrante en calle Dorrego 691. Pero me gratificaría saber más respecto al tema "aguas" y por eso preguntaba en mi carta anterior por qué aparecen diariamente tantos y tan variados corralitos en Rosario. Si surgen únicamente por roturas en red, esa inmensa cantidad de reparaciones sugiere algo grave y merece un estudio integral que debería incluir hasta las capas subterráneas de la ciudad. Si jamás podremos conocer cuántas roturas diarias se producirán de cara al futuro, necesitamos que nos lo digan ya. Si los corralitos obedecen a un plan maestro preconcebido igualmente debemos saber de qué estamos hablando en montos de dinero, en espacios de tiempo, en alteraciones del tráfico, en rotura de calles y veredas. Sea la razón que sea, la información oficial resulta imprescindible. Cuando hablé de capas subterráneas no lo hice casualmente: en varias oportunidades he presenciado pozos y hundimientos tan recientes que aún carecían del corralito. Cuando me aproximé a esas aberturas para investigar, observé grandísimos huecos o distancias entre los adoquines colgando de la superficie y la tierra que se vislumbraba a lo lejos. No existía ningún soporte para evitar el enorme vacío y esa es la situación que provoca pavor. Necesitamos saber si es como yo lo describo sin exagerar o para nuestra tranquilidad se trata de algo previsible, fortuito y totalmente reparable. Reitero que estas situaciones no pueden seguir más e insisto en obtener respuestas oficiales.




























