El español Antonio Muñoz Molina no cree que los premios midan a los escritores. Ni los recibidos ni los que no llegan. El, que tiene un puñado importante, fue distinguido ayer con el Príncipe de Asturias de las Letras, que reconoció la "hondura" y la "brillantez" de su obra.
Asume el galardón "con naturalidad", dijo en Madrid pocas horas después de que el jurado leyera su nombre en Oviedo, convirtiéndolo en el primer escritor de lengua española en recibirlo en 13 años, desde que lo ganó el guatemalteco Augusto Monterroso, y en el primer español en 15 años, tras Francisco Ayala.
"Estas cosas pueden venir o no venir", aseguró, pero se lo veía contento en rueda de prensa.
"No creo en los escalafones", dijo. "La literatura no es eso. La literatura es gente que escribe y gente que lee". Básicamente. "Y los premios son por añadidura", aseguró, seguido de cerca por su mujer, la también escritora Elvira Lindo, con la que reparte su vida entre Madrid y Nueva York desde los tiempos en los que dirigió allí el Instituto Cervantes.
El galardón sorprendió a Muñoz Molina en su "retiro madrileño", que coincide con la Feria del Libro de la capital española. Era el favorito del jurado y se impuso al irlandés John Banville y al japonés Haruki Murakami.
Muñoz Molina (Ubeda, 1956) es uno de los autores más importantes de la literatura española actual. Miembro de la Real Academia de la Lengua desde 1995, cuando con 39 años se convirtió en el más joven en sentarse allí, cultiva tanto la novela como el relato y el ensayo y los artículos en prensa.
"El invierno en Lisboa" (1988) le valió el Premio Nacional de Narrativa y el Premio de la Crítica. Con "El jinete polaco" (1992) repitió Premio Nacional y ganó también el Premio Planeta. Su estilo es sobrio, depurado, lejos de artificios innecesarios. Y su tono se mantiene cerca de una cierta melancolía.
"Yo he sido muy afortunado, también en la época que me ha tocado vivir", dijo. "Nuestra generación se encontró con la democracia y con un público que quería leer nuestros libros", recordó sobre el inicio de su carrera literaria, en la década de los 80.
El Príncipe de Asturias de las Letras, dotado con 50.000 euros, le fue concedido "por la hondura y la brillantez" con las que ha narrado fragmentos de la historia de España y episodios cruciales del mundo contemporáneo. Episodios como la diáspora de las víctimas del Holocausto nazi y el estalinismo que retrata "Sefarad" (2001), una novela, dentro de su extensa lista.
Monarquía
El rey Juan Carlos "fue muy útil" en la transición a la democracia, dijo Muñoz Molina. "Ahora creo que las personas que encarnan a la institución no han estado a la altura de las circunstancias", acotó, en momentos en el que la monarquía está siendo cuestionada en España, por el caso de corrupción que salpica al yerno del rey, Iñaki Urdangarin.