Al principio estuvo el sexo y fue complicado: la primera pelea entre el hombre y la mujer comenzó, según la leyenda judía, por el tema de quién podía ir arriba en el sexo. Según una versión medieval, Lilith, la primera mujer de Adán, se fue indignada del paraíso porque no quería estar abajo. Tras su huida, Lilith cerró un pacto con Satán y Dios creó una suplente para Adán: Eva.
En la magia judía, el legendario demonio Lilith es una temible secuestradora de bebés recién nacidos y seductora irresistible de hombres durmientes.
"Angeles y demonios: La magia judía a través de los tiempos" es el título de la muestra en el Museo Tierras Bíblicas de Jerusalén. En la exhibición que se inaugura esta noche, expondrán conjuros, amuletos protectores y la magia negra.
"Toda persona que está celosa de alguien o piensa mal de una persona puede echarte el mal de ojo", explica Amanda Weiss, directora del museo,
"Según el Talmud sólo el uno por ciento de las muertes es natural, ya que el 99 por ciento es originado por el mal de ojo". El Talmud es, después de la Biblia, la recopilación de escritos más importante en el judaísmo.
El ojo de vidrio azul tenía como fin evitar el mal de ojo y neutralizarlo. También protege del mal de ojo la mano de Jamsa, según las creencias mágicas. Jamsa, el número cinco en árabe, simboliza los dedos de la mano que rechaza el mal.
"Los amuletos de Jamsa vienen del Islam", explica la egiptóloga Orit Meiri, segunda curadora de la exposición. "Allí se conocen como «manos de Fátima»", agrega.
Los recién nacidos y las embarazadas de pocas semanas están especialmente amenazadas por Lilith y el mal de ojo. En Israel es usual comprar el ajuar del bebé y la cuna después del nacimiento por temor a la desgracia. En la cuna se suelen colgar amuletos protectores con Jamsas y el ojo azul. Si la madre recibe un elogio por el bebé, suele exclamar "Fú, fú, fú", para alejar el mal de ojo.
Según la leyenda, Lilith puede ser contrarrestada sólo por tres ángeles: Sanoi, Sansanoi y Samangalaf. Sus nombres aparecen en antiguas oraciones protectoras y amuletos. La creencia en el poder de la palabra o incluso de las letras individuales está arraigada en la tradición judía. Entre las piezas, también hay libros de los últimos cuatro siglos con fórmulas mágicas judías que se basan en la cábala, la tradición mística del judaísmo.
Weiss explica: "la magia negra es desearle el mal a alguien, por enemistad, erotismo o amor".
En la entrada de la muestra se pueden ver pequeños muñecos de vudú de más de 2.000 años cuyas manos están atadas a la espalda. "Creemos que fueron usados con fines eróticos, para ganar el corazón y el cuerpo de una mujer", afirma.
Rivka Leiman, una curadora, está embarazada y pasó su fecha hace más de una semana. "Quizá debería llevarme un amuleto de la exposición para que me ayude a acelerar el parto", bromea la joven judía religiosa de 29 años. Su colega Meiri, que no se describe como religiosa, tiene tanto respeto por las fuerzas sobrenaturales que no quiere revelar las recetas de los libros de magia judíos. Sólo cuenta una cosa: para enamorar a alguien hay que escribir su nombre en un huevo y quemarlo. "Pero por favor, no lo intente en casa, ¡es peligroso!", advierte. l (DPA)