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Máxima Zorreguieta, una vida de película desde Recoleta a La Haya

La argentina princesa de Holanda se convertirá en reina pasado mañana. Nacida en una familia de clase media porteña, estudió en colegios de élite, viajó por el mundo y conoció a Guillermo en Nueva York.

Domingo 28 de Abril de 2013

La argentina Máxima Zorreguieta, convertida en princesa tras casarse con Guillermo de Holanda hace once años y futura reina cuando su esposo sea investido rey pasado mañana, escribió con su vida una verdadera historia de película.

Nacida en la ciudad de Buenos Aires el 17 de mayo de 1971, Máxima es hija de María del Carmen Cerruti y de Jorge Zorreguieta, cuyo pasado como funcionario de la última dictadura cívico militar argentina empaña la llegada de su hija a la familia real de Holanda.

Esta mujer rubia e imponente, con orígenes españoles e italianos, transcurrió su infancia y adolescencia junto a sus tres hermanos -Martín, Juan e Inés- en un piso del porteño barrio de Recoleta, donde todavía viven sus padres.

Estudió en el exclusivo Colegio Northlands, una institución bilingüe de la localidad bonaerense de Olivos.

Entre los sectores de la clase alta porteña se sabe que los Zorreguieta fueron siempre una familia que con los buenos ingresos del padre pudo enviar a sus hijos a educarse en buenos colegios.

Según "Máxima, una historia Real", la biografía no autorizada de la princesa escrita por los periodistas argentinos Gonzalo Alvarez y Soledad Ferrari, los Zorreguieta siempre llevaron un estilo de vida típico entre las "familias de la aristocracia vernácula venidas a menos" de la Argentina.

Es decir, un tren de vida que implicaba colegios caros, viajes a los campos de la familia en Pergamino, la próspera ciudad del norte bonaerense, a la Patagonia, y vacaciones de verano en la uruguaya Punta del Este.

No es una aristócrata. "Máxima no pertenece a la clase aristocrática argentina, como se pensaba y como la Casa Real holandesa intentó mostrar, sino que es de una clase media cuyos padres tuvieron que hacer muchos esfuerzos para enviarla a un colegio que sí pertenece a la aristocracia", explicó Ferrari en una entrevista tras la publicación del libro sobre la futura reina de los Países Bajos.

Y agregó un dato que tal vez ahora adquiera más valor: "Ella padeció las diferencias sociales en el colegio. Tuvo que trabajar mucho para tener lo que quería".

Una compañera del Northlands testimonió sobre Máxima que "vivía adelgazando y engordando, pero era simpatiquísima y llamaba mucho la atención por su figura y altura". "Siempre fue ambiciosa. Su hombre ideal, su príncipe azul, no era el chico de barrio que andaba en bicicleta. Ya desde adolescente le encantaban los extranjeros, como Tiziano Iachetti o Dieter Zimmermann, que fueron sus primeros novios", precisó.

La princesa de Holanda realizó sus estudios universitarios en la Universidad Católica Argentina, donde se graduó en Economía en 1995. Esa universidad pontificia está regida por un directorio de obispos locales, entre los que se encontraba el actual Papa Francisco, quien por aquellos años era el cardenal primado y arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio.

Se convirtió en universitaria en marzo de 1989, cuando comenzó a cursar la carrera en la sede de Económicas, donde no tardó en hacerse de nuevos amigos, entre ellos Agustín Estrada y Marcos Bulgheroni, heredero del Grupo Bridas.

Si bien la recuerdan como una alumna responsable, nunca fue de las mejores. Tuvo un solo 10, cuatro aplazos con 2 y se recibió con un 9. Terminó la carrera con un promedio de 6,35.

Antes de recibirse y luego de graduarse, Máxima trabajó en Buenos Aires en importantes empresas del área económica y de finanzas como Mercado Abierto SA o Boston Securities SA.

Ya entre 1996 y 2001, incluso después de conocer al príncipe Guillermo, trabajó para diversas firmas en Nueva York, como HSBC, James Capel Inc., Dresdner Kleinwort Benson y Deutsche Bank.

Precisamente en Nueva York, y gracias a una de esas amistades de "alto standing", fue que la argentina conoció al príncipe Guillermo de Holanda.

El encuentro se produjo con la ayuda de Cynthia Kaufmann, una amiga de colegio que se movía entre la élite neoyorquina, que había conocido al príncipe en una maratón de Nueva York y le había mostrado unas fotos de su amiga Máxima, con quien el heredero al trono quedó fascinado.

Poco después, Guillermo pudo conocer a la joven argentina cuando viajó especialmente a la Feria de Sevilla, en marzo de 1999.

Casi dos años después de aquel primer flechazo, el 2 de febrero de 2002, el príncipe heredero de Holanda y la argentina se casaron, en una ceremonia que terminó de cerrar ese círculo virtuoso de una historia de vida que ella misma se encargó de escribir como el guion de una película.

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