Buenos Aires.— Un adolescente de 13 años fue asesinado ayer de un balazo en el pecho delante de su padre y de otros tres miembros de su familia por delincuentes que les robaron su camioneta y los mantuvieron cautivos en un auto que se movilizaba entre los partidos bonaerenses de Luján y de General Rodríguez. A raíz del asalto también resultó lesionado un tío del chico, quien alcanzó a zafar de los delincuentes, arrojarse del vehículo en movimiento y pedir auxilio.
Los investigadores están convencidos de que se trató de un hecho al azar porque los delincuentes ni siquiera sabían que sus víctimas llevaban unos 100 mil pesos escondidos debajo de uno de los asientos de la camioneta Volkswagen Amarok, supuestamente destinados a la compra de otro vehículo.
Todo sucedió a las 6.30 de ayer, cuando tres albañiles oriundos de Puerto San Julián, en Santa Cruz, y dos niños de 11 y 13 años, hijos de uno de ellos, se trasladaban a bordo de una camioneta Amarok por el partido de Luján. La familia había partido de una vivienda de Villa Celina, propiedad de otro familiar, rumbo a Lincoln, donde aparentemente iban a entrevistarse con alguien a quien le iban a comprar un vehículo. Los tripulantes de la camioneta tomaron la Autopista del Oeste, pasaron el peaje de Luján y se perdieron al llegar a las inmediaciones de la universidad de ese distrito.
Luego de dar unas vueltas por una calle paralela a la autopista y de adquirir un mapa para ubicarse, la familia fue interceptada por un auto Nissan Tiida blanco del que bajaron tres delincuentes. Enseguida, los obligaron a bajar de la camioneta y ascender al asiento trasero del Nissan. Uno de los asaltantes quedó al volante de la Amarok, los restantes se quedaron con las víctimas en el auto. Los dos rodados retomaron la Autopista del Oeste rumbo a General Rodríguez y, al pasar nuevamente por el peaje de Luján, uno de los damnificados se arrojó del auto en movimiento.
En un forcejeo. Una vez libre, Roberto Quispe pidió auxilio al personal del peaje, que alertó a la policía. En ese momento, en el interior del auto el chico de 13 años, José Luis Quispe, se arrojó sobre uno de los delincuentes y comenzó a forcejear, pero éste le disparó un tiro en el pecho. El chico, muy grave, y su padre Eduardo Quispe, de 40 años, fueron liberados a la vera de la ruta junto con Elvis Quispe, de 11, y David Maite, de 41. La policía localizó a las víctimas y las trasladó al hospital de General Rodríguez, pero el menor murió poco después.
Finalmente los ladrones abandonaron la camioneta en Martínez (partido de San Isidro), sin darse cuenta de que dejaban intactos 100 mil pesos debajo de un asiento. l (Télam)































