La 29ª edición de la Bienal de San Pablo abrió sus puertas ayer en el pabellón Ciccillo Matarazzo del parque del Ibirapuera en la ciudad de San Pablo para “mostrar el arte de un mundo en transformación”, hasta el 12 de diciembre.
En la muestra están presentes obras de 160 artistas de diversas partes del mundo, pero sin tomar el origen territorial como valor de selección para el arte.
El inicio de la exposición estuvo sembrada de polémicas puesto que uno de los artistas, el brasileño Gil Vicente presentó varias obras en las que el aparece asesinando a presidentes, incluidos Lula y George Bush, y al Papa Benedicto XVI. También fue suspendida la obra del argentino Roberto Jacoby, cuestionada por supuesta apología de la candidata presidencial del gobierno brasileño, Dilma Roussef.
Los curadores de esta edición de la bienal, Moacir dos Anjos y Agnaldo Farias, cuentan con el apoyo de un grupo de curadores invitados que contribuyen para la amplitud y la densidad que la muestra quiere explotar.
Fueron invitados Fernando Alvim, de Angola, Rina Carvajal, que representa a Venezuela y a Estados Unidos, Yuko Hasegawa, de Japón, Sarat Maharaj, de Sudáfrica y del Reino Unido y el español Chus Martínez.
Además de la muestra en sí, la Bienal de San Pablo abarca una extensa agenda de talleres con los artistas y un amplio programa educativo que incluye visitas guiadas, charlas con los artistas, presentaciones de danza, cuentacuentos y otras formas de interacción.
A través de internet también es posible descargar aplicaciones para teléfonos móviles que ayudan a explorar el universo del evento cultural.































