La falta de claros liderazgos desvanece el accionar político. Hoy Argentina padece situaciones de enorme gravedad, como por ejemplo: el avión de la cocaína. Aún sin esclarecer el robo de las cajas de seguridad en el Banco Provincia de Buenos Aires por una banda de boqueteros, otro banco fue asaltado a una cuadra del Obelisco.
Pareciese que el accionar delictivo es verdaderamente quien gobierna, sembrando el explicable pánico en una sociedad afectada por este accionar. La delincuencia atraviesa toda la escala social. Así vemos cómo buena gente, habitantes de asentamientos irregulares, se turnan en sus muy precarias viviendas para tutelar ese espacio o lo mínimo que en él habita. La calle no sólo está ganada por piqueteros de diferentes sectores quienes pueden irritar por obstaculizar un camino; la calle está en manos de delincuentes que roban y matan a quien se les cruce. Argentina no vive una “sensación” de presencia del narcotráfico. Argentina alberga al narcotráfico, y con su presencia a todo lo indeseable para una vida sana de su gente.
La inflación, la inseguridad, la corrupción, el narcotráfico y sus respectivos etcéteras que determinan distinto grado de padecimiento de los ciudadanos a diario, son sólo palabras en la agenda veraniega de los precandidatos presidenciales. Se puede entender que quien quiera ser presidente de la Argentina esté depositando la mayor parte de sus energías en la arquitectura de su campaña ante la selección de candidatos; pero no se percibe un grado de involucramiento tal con la problemática, que infunda al electorado certeza de que estos precandidatos están entendiendo el problema y tienen pensadas políticas, en caso de llegar a la primer magistratura, para revertir tan grave situación. Desde el oficialismo los ministros parecen no ayudar a la presidenta en la elección de las políticas adecuadas. La Unidad de Investigaciones Financieras (UIF) luego de su reformulación abandonó el esquema de cuerpo colegiado de técnicos para transformarlo bajo la dirección de un presidente, José Sbatella, quien incorporó personal sin conocimiento específico en lo financiero y cambiario. Luego de las inspecciones realizadas durante el año pasado por el Gafi (Grupo de Acción Financiera Internacional), la UIF atraviesa una etapa de ultractividad que al decir del académico Roberto Bulit Goñi, no significa que sea beneficioso. El especialista sostiene que Argentina tiene normas pero no eficacia en el control del lavado de activos y que “esta ultractividad de competencia para la supervisión de los distintos organismos favorece la impunidad, dado que no es bueno tener muchas manos en un mismo plato, obstaculizando el seguimiento de la ruta del dinero”. Ante la magnitud del problema se tiende a pensar que esto ocurre por políticas ex profesas, y la respuesta es que más allá del involucramiento de algunos personajes; la dimensión que ha adquirido este proceso es tal, que no alcanza para explicarlo ninguna teoría conspirativa. Argentina tiene los mismos problemas que otros países, sucede que nuestro país tiene impunidad.
































