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Mal desempeño de una funcionaria

Tengo un comercio sobre peatonal San Martín, en una galería frente a la descuidada plaza Montenegro. Unos meses atrás un diligente inspector municipal se tomó el trabajo de sacar un papel del cesto...

Miércoles 17 de Septiembre de 2014

Tengo un comercio sobre peatonal San Martín, en una galería frente a la descuidada plaza Montenegro. Unos meses atrás un diligente inspector municipal se tomó el trabajo de sacar un papel del cesto de basura que hay sobre dicha peatonal donde figuraba nombre y dirección de mi negocio, y por ello me labró un acta ante tan flagrante contravención de mi parte. El papel en cuestión resultó ser el envoltorio de unos productos recibidos, en donde figuraba nuestra dirección, el cual nuestro encargado arrojó naturalmente en dicho cesto sin saber que estaba quebrantando una ordenanza municipal. Vale destacar que no tiró un pescado podrido, tiró un papel. No quiero pensar que esto se hace solamente a los fines recaudatorios, prefiero creer en un gobierno municipal que vela por nuestra convivencia y sanidad, aunque a escasos metros sobre calle San Juan se encuentra el “urinario” de la zona, justamente detrás del emblemático Centro Cultural Roberto Fontanarrosa. Con el acta en la mano fui al día siguiente al Distrito Centro para hacer el correspondiente descargo. Llego a las 12,20 y me dicen en mesa de entrada que desde juzgamiento le avisaron que no entregaran más números porque no atendían más a nadie. Cuando le dije que el horario de atención es hasta las 13,30, me dijo que fuera a reclamar a esa sección. Allí me recibió una funcionaria que se presentó como la jefa del sector, de nombre María Cristina, quien me confirmó la imposibilidad de atenderme no obstante el horario. Ante mi firme reclamo respecto al horario en que me presenté me dijo que había mucha gente por atender todavía, que todo el mundo elige venir a ese distrito cuando pueden ir a cualquiera, y que ella no puede quedarse más allá de su horario porque también “tiene una vida”. Un poco sorprendido por este último comentario fuera de lugar, sin ganas de discutir y con la intención de resolver este tema lo antes posible, decidí hacer caso a su sugerencia y al otro día fui al Distrito Oeste, más próximo a mi domicilio. Cerca de las 9 llegué a esa repartición a explicarles mi situación, y la recepcionista me dijo que este trámite debo realizarlo en el Distrito Centro. Cuando le comunico que la jefa de los jueces del Distrito Centro me dijo que podía hacerlo en cualquier distrito, esta persona me reitera que no, que la señora jefa está equivocada. Me encaminé entonces, ya un poco molesto, nuevamente al Distrito Centro a contarle a María Cristina lo sucedido con la esperanza de que contemple mi situación por el tiempo perdido por su desconocimiento y su imposibilidad de atenderme el día anterior. Atento a ello, le pedí por favor que me recibiera en ese momento sin la necesidad de tener que sacar un turno para no perder toda la mañana de trabajo, lo cual me negó aduciendo que yo debería haber “exigido” atención en el Distrito Oeste, y que ella no podía solucionar mis problemas porque “yo no soy tu mamá” (sic). Otra vez ante lo apabullante de semejante argumento opté por ir a sacar número y esperar atención manso y tranquilo. Al llegar mi turno me atiende un señor sentado a la derecha de la jefa, muy solícito, comprensivo y amable, el cual me dice que para evitar la multa, de cerca de 300 pesos por tirar un papel en el cesto de basura, debo comparecer nuevamente con el encargado de la galería para que ratificara mi declaración. Fue así que después de coordinar día y hora con el encargado y este cordial empleado, y tras cuatro días de tiempo perdido, pude lograr la “suspensión” de la multa en tanto y en cuanto no reincida en la falta. Ahora reviso a diario que en el cesto de basura, entre colillas de cigarrillos, botellas de plástico, residuos de comida y desechos varios, no haya ningún papel con el nombre o dirección de mi comercio, no sólo porque debería pagar doble multa sino porque sufriría un castigo peor aún, perder tiempo y padecer incompetentes, desconsideradas, patéticas e irreverentes funcionarias.

Eduardo Juárez / edujuarez@hotmail.com

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