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Los problemas que trae la sequedad ocular y bucal

El Síndrome de Sjögren fue identificado por primera vez por un médico sueco Henrik Sjögren, en 1933.

Miércoles 17 de Septiembre de 2014

El Síndrome de Sjögren fue identificado por primera vez por un médico sueco Henrik Sjögren, en 1933. Es uno de los desórdenes autoinmunes más frecuentes, estimándose que afecta a 1 de cada 100 personas, siendo nueve de cada diez pacientes mujeres.
  Los síntomas más comunes son sequedad de ojos y boca, pudiendo afectar también piel, nariz, oídos y vagina. Esto ocasiona molestias importantes a la persona, quien se queja de dolor e irritación ocular, sensación de arenilla o ardor, intolerancia a la luz y al sol, con dificultad para leer, ver televisión o trabajar en la computadora por períodos prolongados.
  Sensación de lengua seca o ardor, deterioro de la salud dental, cambio en el gusto u olfato, dificultad para masticar o tragar alimentos con la consiguiente mala alimentación y problemas digestivos con diarreas y constipación son otras manifestaciones frecuentes. La sequedad bucal ocasiona molestias para hablar con disfonía y afonía. Y al carecer de secreciones que habitualmente cumplen función de humectación y protección los pacientes se ven afectados de infecciones a repetición del tracto respiratorio superior con rinitis, sinusitis y bronquitis.
  Las pacientes suelen tener frecuentemente sequedad vaginal que dificulta la relación con su pareja, además de hacerlas más propensas a las infecciones vulvovaginales. Este síndrome puede afectar también otros órganos como: el riñón, vasos sanguíneos, pulmón, hígado, páncreas y el sistema nervioso central y periférico. Muchos pacientes experimentan además debilidad, fatiga extrema y dolor en las articulaciones.
  “En el 50 % de los casos el síndrome se presenta solitario, pero en el 50 % restante se puede presentar asociado a otras enfermedades como artritis reumatoidea, lupus eritematoso, esclerodermia y otras enfermedades autoinmunes como tiroiditis, diabetes, enfermedad celíaca, cirrosis biliar primaria, hepatitis auto inmune, entre otras. Los síntomas no son iguales para todos los pacientes y tampoco tienen siempre la misma intensidad ya que pueden estabilizarse, empeorar, o presentar una remisión. Algunas personas experimentan una moderada incomodidad, otras presentan síntomas diversos que si no son diagnosticados correctamente hacen que los enfermos consulten distintos especialistas sin encontrar una respuesta adecuada a sus dolencias”, dice la médica especialista en reumatología Cristina Vollenweider.
  Un diagnóstico precoz y un correcto tratamiento pueden prevenir serias complicaciones y mejorar la calidad de vida.

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