El ministro belga de Justicia, Stefaan De Clerck, defendió ayer la actuación policial durante el registro efectuado el jueves en la sede del arzobispado de Malinas-Bruselas, dentro de la investigación abierta a la Iglesia Católica de Bélgica por la supuesta ocultación de casos de pederastia.
“Los obispos fueron tratados con normalidad durante la investigación en el arzobispado y no es verdad que no recibieran nada de comer o beber”, explicó De Clerck.
El funcionario respondió así a las declaraciones del secretario de Estado vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, que calificó anteayer el suceso de “secuestro” y de “hecho inaudito y grave”, propio de “los antiguos países comunistas”.
De Clerck dijo que declaraciones del número dos del Vaticano fueron “excesivas” y apoyadas en informaciones falsas, y pidió que el asunto no derive en un incidente diplomático.
Asimismo, el funcionario subrayó que las investigaciones policiales realizadas están amparadas por la legislación belga. Además, recordó la independencia de la Justicia y consideró que la “proporcionalidad” de los métodos policiales podrá ser valorada cuando se conozcan los resultados de la investigación.


























