Nadie duda de la importancia y notable influencia de los distintos medios de comunicación masiva para acercar entretenimiento e información a los distintos integrantes de una sociedad cada vez más globalizada. Para el área específica de la salud esto cobra fundamental importancia cuando se trata por ejemplo de la promoción de estilos de vida saludables. Así es que resulta sumamente útil cuando a través de ellos se estimulan los aspectos positivos del cuidado personal y comunitario relacionados con la alimentación, la práctica deportiva, la educación, el ocio creativo, la sexualidad responsable, el buen trato, el cuidado del medio ambiente, entre otros, en el marco del respeto mutuo, la solidaridad, la inclusión y la no violencia. Lo opuesto también es cierto, sobre todo cuando se involucran personas o instituciones que por sus funciones o actividades son más conocidas y aún queridas y por lo tanto son más responsables de sus actos y opiniones públicas. Está demostrado que los niños y jóvenes suelen tomar como modelos a sus personajes favoritos, pero también sucede esto con personas de toda edad. Queremos destacar que, como siempre, el rol de la familia y el ejemplo en casa son y serán siempre irremplazables, pero no podemos dejar de advertir que el medio en donde nos desenvolvemos influye mucho y cada vez más en nuestras conductas. Invitamos a reflexionar y a pensar juntos para trabajar en forma mancomunada con el objetivo de fortalecer y resaltar todos los aspectos positivos que nuestra comunidad tiene, y desalentar aquellos aspectos negativos, entre ellos los que nos preocupan y ocupan en esta ocasión, como son los vinculados al creciente consumo y promoción del consumo de sustancias psicoactivas (tabaco, alcohol, marihuana y otras drogas) y al aumento de los casos de violencia en todas sus formas que no respetan edad ni condición, entre los problemas más apremiantes que nos afectan a todos como comunidad, no sólo por su gravedad, sino desgraciadamente también por su frecuencia. Como pediatra estamos y estaremos trabajando siempre junto a las familias para el cuidado y la protección de la salud integral de los niños y adolescentes sin otro interés que el de procurar alcanzar la meta: "Por un niño sano en un mundo mejor". Los desafíos son muchos, pero la voluntad y el compromiso para enfrentarlos de la forma que creemos más apropiada son mayores.



























