Los dos detenidos por la ejecución de Maximiliano El quemadito Rodríguez decidieron abstenerse de hablar ayer ante el juez de Instrucción Javier Beltramone, quien les imputó la figura de homicidio calificado por el hecho ocurrido el 5 de febrero pasado en avenida Pellegrini y Corrientes, en plena tarde y ante testigos, a metros de donde la víctima estaba viviendo desde unos días antes junto a su joven pareja.
Los acusados, presos desde el martes, negaron haber participado del hecho y luego se abstuvieron de declarar. Tras ello el juez decidió que continuaran detenidos.
David El porteño R. y Sergio Chuno T. fueron detenidos en sus domicilios de la zona suroeste de la ciudad bajo la sospecha de ser quienes efectuaron el balazo mortal que terminó con la vida de El quemadito. La imputación, dijeron fuentes judiciales, surgió a partir de dos testimonios brindados en el entorno de la víctima y no de su novia, Sofía L., quien fue testigo del crimen y estuvo presa hasta hace ocho días.
Ajuste narco. A medida que la causa avanza, los investigadores afirman su convicción de que la ejecución a quemarropa de El quemadito se originó en un conflicto por cuestiones de drogas. Por lo pronto los dos detenidos, según fuentes del caso, son personas que ostentan un buen nivel económico. Uno de ellos vive en una casa muy bien puesta, con amplios ambientes y pisos de porcelanato, aunque no acredita actividad regular o lícita. Ambos tienen alrededor de 30 años.
En los allanamientos realizados el día de las detenciones, la Brigada de Investigaciones secuestró un Volkswagen Bora de uno de los sospechosos dentro del cual se halló un revólver calibre 32 y y una moto Honda Tornado blanca de 250 centímetros cúbicos. El día del asesinato de Rodríguez, testigos del hecho dijeron haber visto a los agresores en una moto de estas características.
Los investigadores descuentan que el caso generará una investigación colateral en la Justicia Federal porque, en forma preliminar, surgen poderosos indicios de comercialización de drogas como trasfondo del crimen.
En ese sentido, recuerdan que al día siguiente del homicidio el juez Beltramone dejó detenida a Sofía L., que había presenciado el crimen de su novio, por considerar que omitía dar información para esclarecer el crimen. Además, le imputó el delito de encubrimiento y la indagó por ello. Tras una inspección al departamento que alquilaban en el piso 11 de Pellegrini 1425, el juez amplió la imputación por tenencia ilegal de un arma de fuego que había allí.
Además en el lugar se hallaron anotaciones y dinero que daban cuenta de una inequívoca actividad de comercialización de drogas. Para el juez los indicios sugerían que la joven actuaba como cobradora de la organización narco. A pesar de ello, Sofía L. fue excarcelada la semana pasada aunque el juez la convocó para este lunes a una ampliación de su declaración indagatoria.