Los vecinos comprendidos por las calles Montevideo-Solís-White y Barra (por esta última pasa el Emisario 9) seguimos esperando las promesas de pavimento definitivo con cordones. Mientras tanto, flotamos cada vez que llueve. Es increíble que estando a escasos 100 metros del Emisario 9 no podamos contar con los beneficios de semejante obra, que tan bien le hizo a muchos sectores de la ciudad de Rosario. Pero una vez más, nuestra zona parece estar condenada a la negativa y a no ser escuchada. Poseemos la documentación, con planos y solicitud de más de 300 firmas de vecinos que anhelan salir a su vereda y ver hecho realidad un proyecto tan postergado. Pagamos los impuestos como cualquiera, como corresponde, pero los aportes de nuestra zona no vuelven en obras ni en mantenimiento. Todos sabemos que las obras necesitan de un crédito y una financiación para que todos y cada uno de nosotros podamos hacer frente a la misma. Solamente apelamos a la inteligencia de quienes nos gobiernan. No es lógico que tengamos zanjas totalmente obstruidas y agua aflojando los cimientos de las casas estando tan cerca de una obra que sirve para desagotar las aguas. Son arterias de mucho tránsito ya que unen Mendoza con Pellegrini y a su vez por medio de la diagonal Río Negro se conecta con Provincias Unidas. En definitiva, este es un tema ya hablado en reiteradas oportunidades con gobernantes de turno que siempre nos incluyeron en sus planes de obras. Lo que sí parece es que no estamos en sus planes y las obras no aparecen. Invitamos a nuestros gobernantes a que nos visiten y así podrán tener una idea más precisa de lo que estamos hablando. Pero los esperamos ahora, porque para las elecciones todavía falta bastante.



























