En la tripulación del Costa Concordia viajaban 18 argentinos, tres de ellos menores. Con relación a los restantes 16 además de los rosarinos Jonatan Balaban y Hen Golber, por un momento ayer a la tarde se dudó de la suerte de algunos.

En la tripulación del Costa Concordia viajaban 18 argentinos, tres de ellos menores. Con relación a los restantes 16 además de los rosarinos Jonatan Balaban y Hen Golber, por un momento ayer a la tarde se dudó de la suerte de algunos.
Las fuentes diplomáticas argentinas aseguraron que todos los pasajeros de nuestro país fueron ubicados y que las autoridades del consulado en Roma ya trabajaban para tramitar la documentación que les permita regresar a la Argentina. Varios de los turistas están alojados en un hotel del aeropuerto de Fiumicino.
Los interrogantes surgieron a partir del testimonio de una pasajera estadounidense, Georgia Ananías, de 61 años, quien con lágrimas en los ojos contó que una pareja de argentinos no podía mantenerse en equilibrio y le pidió si podía llevarse a su hija. "Tomé a la nena pero entonces me empujaron. No quería se cayera por las escaleras y se las regresé. Me pregunto dónde estarán", dijo la mujer, citada por la agencia de noticias AP.
La mujer viajaba junto a su marido y sus dos hijas y contó que fueron unos de los últimos de salir del barco.
Según su relato, bajaron meneándose por una cuerda en la parte descubierta del barco para esperar a un bote de rescate. Todos ellos tenían moretones en las rodillas porque debieron desplazarse gateando. "Podíamos oír que se estrellaban los platos; la gente se golpeaba en las paredes. ¿Han visto Titanic? Eso era exactamente", completó Valerie, su hija de 31 años.



Por Gonzalo Santamaría
