La agresión a la imagen de Mendieta llevado de la mejor manera por el autor que reflejó ese perro mordaz que acompañaba a muestro querido Inodoro Pereyra de un genio como el "negro" Fontanarrosa, me disparo una serie de preguntas sobre quienes realmente nos merecemos los lugares públicos o no. Porque este ataque en sé es una gragea comparados con los que hacemos con lo que se hacen día a día en la ciudad. Se puede hablar de bustos robados, de estatuas pintadas ni los cementerios que tienen algo que ver en sus mausoleos con la cultura de esta urbe. Pero también en este contexto hay otras cosas que hacen, hacemos los ciudadanos de a pie. Para estas fiestas se comunicó por todos los medios que por estos días no iba a haber recolección de residuos y se sacó la basura igual llenado a tope los contenedores y con quedó un olor fétido en toda la metrópoli. Con los baños públicos no nos va mejor, bares y estaciones de servicio han tenido que colocar el cartel "solo para clientes" y no por ser malos. La razón es que se cansaron de que defequen en el mingitorio. La pregunta flota (como los olores de la basura después de las fiestas) y esto lo hacen sólo los que denominamos inadaptados que orinan, vomitan, como si algo de todo esto lo hicieran en su propia casa. Tomo una gaseosa y la revoleo por la ventana, total alguien la va o la tiene que juntar. En un terreno baldío al costado de un fábrica tiro la basura y se crían roedores alimañas etc. Se le reclama al Estado por que hay ratas y si preguntas quién tiró basura ahí nadie fue. Hay una sistemática cuasi enfermiza idea de que el otro se tiene que hacer cargo. Hay inadaptados. Sí, los hay, pero también tenemos que hacer un mea culpa porque somos gente sucia y se nota con solo mirar una plaza después de un fin de semana. Señor no coma en un servicio público, señora el papel en el cesto; mamá, el pañal bien envuelto, a mí no me interesa el color y menos el olor de la caca de su nene; señorita o joven lo que consuma en su auto tenga la precaución de dejarlo en su auto y tirarlo cuando llegue a su casa. Por lo general. lo que es público, lo va a ocupar otro, y es de todos. Y hasta que no aprendamos esto vamos a convivir todos con los inadaptados, algo que no es lindo.






























