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Lo mató de un balazo en la cabeza en medio de la pelea por una mujer

Drama pasional en una esquina de la zona sur.  Un hombre le reclamó a otro por la supuesta relación que mantenía con su esposa. El segundo lo golpeó y después le dio un tiro.

Domingo 20 de Octubre de 2013

Ricardo Héctor García tenía 38 años y dejó el último suspiro de su vida sobre la vereda de la esquina de Uriburu y Corrientes, a pocas cuadras de donde vivía. En ese lugar, ayer a las 8.30, protagonizó junto a Martiniano G. una pelea que duró varios minutos. En la contienda, Martiniano, de 48 años, sacó a relucir su experiencia en el entrenamiento de boxeo y puso al borde del nocaut a García varias veces. Pero nadie supo, o nadie quiso, parar la pelea. En el último tramo del enfrentamiento Martiniano volvió a someter a García y lo aprisionó contra el piso. Hasta un muchacho que esperaba el colectivo y observó lo que ocurría, se acercó para golpear con patadas a García pensando que se trataba de un ladrón. Pero en ese marco se escuchó el estruendo de un disparo hecho con una pistola calibre 11.25 y el cuerpo de García se estremeció por el espasmo de la muerte. El plomo le ingresó por la ceja derecha y le salió por la región dorsal, sobre la oreja izquierda. Lo mató en el acto.

Lo que se vivió después fue el espanto. Martiniano se agarraba la cabeza y lloraba como arrepintiéndose de lo que había hecho. Una mujer que estaba junto a él, y que vio todo desde una moto mientras sostenía algunas bolsas de supermercado, se fue del lugar rápidamente. Efectivos del Comando Radioeléctrico y la seccional 15ª que llegaron alertados por los vecinos, lo detuvieron sin que ofreciera resistencia. Sólo trataba de explicar lo inexplicable.

Infidelidad. Con el correr de los minutos al lugar del crimen también comenzaron a llegar los familiares de García. Fueron ellos los que dieron las pistas acerca de lo que había originado la disputa fatal. Hasta ese momento los vecinos estaban convencidos que se había tratado del intento de robo a un vecino, Martiniano, que vive a siete cuadras de la escena del crimen.

"Me mató mi hijo por una mujer", repetía a viva voz, angustiado y llorando, el padre del hombre asesinado. "Hace dos semanas mi hijo encontró a su esposa con este tipo en un auto. Le recriminó eso y se agarraron a las trompadas. A mi hijo ese día le pegaron mal y de ahí quedó la pica. Y ahora me lo mató. Mi hijo era trabajador, estaba embarcado. Volvió hace un mes y empezó este problema", contaba entre sollozos García padre, quien contó que Ricardo vivía en Necochea al 4300, entre Ameghino y Uriburu, y tenía un hijo veinteañero.

Otro de los momentos de tensión que se vivieron en el lugar, ya cerca de las 9.45 de la mañana, fue cuando los policías comenzaron a examinar el cuerpo de García en la calle y los familiares sospecharon. "Le quieren plantar un arma, le quieren plantar un arma", gritaba un muchacho de remera verde, bermudas y ojotas, que no dejaba de hablar por celular: "Venite, venite, que le quieren plantar un arma a mi pariente", le comentaba el hombre a otra persona vía telefónica. "Nadie le quiere plantar nada. Esa es el arma con la que le dispararon", trató de explicarle uno de los oficiales que trabajaban en la escena. Pero no hubo caso. "Mi hijo no andaba con armas, no las usaba ni le gustaban", explicó don García. La pistola 11.25 quedó a un costado del cadáver.

Mañana interrumpida. Hasta las 8.30 de ayer en la esquina de Uriburu y Corrientes, en el límite entre los barrios La Guardia y Tiro Suizo, los vecinos hablaban de sus problemas cotidianos y algunos comerciantes arrancaban con entusiasmo el sábado previo al Día de la Madre. También palpitaban la previa del clásico de la ciudad, que como es una costumbre en esa zona, se dirime en la canchita de Gutiérrez y Corrientes entre vecinos leprosos y canallas. La esquina en cuestión en un lugar de encuentro por naturaleza ya que hay un lugar aglutinador: el supermercado del barrio. Además, hay varios comercios y la parada de al menos cuatro líneas de colectivos. Pero el estruendo de la 11.25, compatible con un calibre 45, hizo que todo pasara a un segundo plano y sólo se hablara del asesinato. "Andá a saber por qué vino mi hijo hasta acá. A lo mejor lo trajo su destino", repetía don García. "El estaba cuidándole la casa a una hermana que se fue a Santa Fe y que vive acá cerquita", indicó el padre de la víctima.

Lo concreto es que los hombres se cruzaron allí aunque García viviera a 12 cuadras y Martiniano a 7. Una vez que el asesinato se concretó fue como la miel para el morbo y muchos vecinos no pudieron evitar acercarse al cuerpo de García para observar de cerca a la muerte.

Un vocero de la investigación, en manos de la jueza de Instrucción Raquel Cosgaya, indicó preliminarmente que "el arma se disparó mientras los hombres forcejeaban" y que "se estaba trabajando sobre la hipótesis de que la misma había sido llevada por el hombre que resultó muerto". La autopsia será clave para determinar la trayectoria del proyectil ya que, también de manera preliminar, otro investigador indicó que el plomo le ingresó a García por la ceja izquierda y le salió por la parte trasera de la cabeza, a la altura de la oreja izquierda. Con ese dato se sabrá si hubo forcejeo o se trató de una ejecución. Investigan efectivos de la seccional 15ª y la sección Homicidios.

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