Por su intermedio y la del prestigioso diario decano de la prensa argentina quise, como ciudadano de a pie, hacer un llamamiento cívico. Provengo de un hogar que sustentó un trabajador, nos criamos bajo el techo del plan de viviendas que en su momento el general Juan Domingo Perón desarrolló a través de planes en el viejo Banco Hipotecario Nacional. Eso les posibilitó a Alicia y Oscar, mis padres, criarnos con la tranquilidad del techo futuro propio. Por eso hoy, a mis 56 años veo con desolación como campea la pobreza en mi ciudad, changuitos con su carga de desesperación, carros con pequeños caballos cansados, gente dentro de contenedores, imágenes replicadas en cientos de lugares de nuestro país y lamentablemente, en gran parte de Lationoamérica. Digo y exhorto a nuestros diputados y senadores del Partido Justicialista (aclaro que no pertenezco a esa agrupación, es más, voté al actual presidente) que apoyen esta iniciativa de derogación de la ley cerrojo para comenzar a destrabar créditos internacionales que atacarán la base de ese cáncer que durante años nos ataca como Nación: la pobreza estructural y su prima hermana, la inflación. Digo al peronismo, no obstruyan, den quorum, discutan, debatan civilizadamente y por fin, como un partido político más, importante, popular, pero no con hambre de hegemonía. Así, muchos Alicia y Oscar, que ya no están, se los agradecerán, al igual que el conductor de vuestro movimiento que pensó en los humildes. Hagámoslo en nombre de la República perdida y ahora encontrada por todos nosotros, incluidos ustedes.




























