Con las declaraciones que bajan a diario desde el Ejecutivo por cadena nacional (cadena que entre el zapping y los exabruptos de los televidentes, cada vez obtiene menos atención), les comento que la gente honesta ya no tiene lugar en este país. Todos hemos observado cómo se encubre a los delincuentes, llevándolos a actos políticos partidarios, mimetizados como "actos culturales". Se continúa defendiendo el accionar de los barrabravas, ahora enquistados en el "fútbol para todos", hilvanando soluciones ridículas de parte de la Justicia y las fuerzas de seguridad. La inflación, los crímenes aberrantes, los robos más insólitos y la miseria crónica continúan siendo las vedetes, y están borradas del léxico de todos los funcionarios de primera, segunda y tercera línea de este proceso que ya lleva nueve años. Entonces, ¿qué se puede ya esperar de esta seudo democracia que contiene tanto aroma a excrementos. Y para colmo aquel que está en desacuerdo con todas estas barbaridades maquiavélicas que exhibe el régimen, se convierte en un paria integrante de un eslabón más de "la cadena nacional del miedo y del desánimo".



























