Luego de complementar los requisitos de los jubilados para la compra del LCD me apersoné al Banco Nación más cercano a mi domicilio (ex Banquito Ferroviario) e hice entrega de toda la documentación solicitada, con fotocopias y todo, pero surgieron más exigencias no especificadas para poder acceder a la tarjeta Nativa. Por ejemplo, que llame al 130 de Ansés y traspase mi haber jubilatorio a dicha entidad. Manifesté con bastante incomodidad la casi imposibildad de comunicarme. Ya hice el trámite jubilatorio hace dos años y me llevó cuatro meses. "No estoy dispuesto a volver hacerlo", les dije. Tras algunos intentos sin éxito de avanzar y ver que se alejaba la posibilidad de tener el aparatito pedí hablar con la gerencia. El hombre que me atendió, sin dudas perteneciente a la clase del perfecto burócrata con cara de póker, me soltó así de una: "Entonces venga con un codeudor y listo el trámite", dijo. "¿Dónde figura esta parte?", le pregunté. "Démelo por escrito y firmado por usted así le damos más seriedad y no parezca tan gangsteril", le manifesté. Se negó rotundamente. Me fui a mi casa pensando que estoy cansado de mentiras, de inútiles, de una Nación destrozada y violada con complicidad de muchos.































