Utilizando la misma astucia de los griegos, el gobierno argentino regaló casi tres millones de netbooks a un número igual de alumnos de distintas escuelas públicas del país. Parece una obra de bien; pero como dice el dicho popular, "cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía". Cuando todos duermen, cuando alguien se va a vivir a una casa al costado de la vía, primero no puede dormir porque el ruido del paso del tren no le permite, pero luego de un tiempo se acostumbra y duerme aunque siga pasando el tren. El gobierno es como el tren. Vive cometiendo irregularidades y desprolijidades. Pero como en apariencia la economía marcha bien, una importante cantidad de gente ya se acostumbró a los ruidos y todos duermen. La mayoría de las cosas que el gobierno gesta las hace desde un lugar muy parecido a la tiranía. No hace distinción entre Estado y gobierno, y se maneja como si fuera el dueño del Estado. Se siente dueño de todo, incluso de la vida de todos los argentinos. Hacia la meta. En ese contexto, esta semana se conoció que el ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, y el presidente de la agencia oficial de noticias Télam, Martín García, rubricaron un convenio de prestación de servicios para el programa Conectar Igualdad, a través del cual los alumnos y maestros de las escuelas públicas recibirán en tiempo real la propaganda oficial del gobierno a través de dicha agencia de noticias. Esta nueva movida no hubiera sido posible si primero no se entregaban las netbooks. Esas computadoras ahora se transformarán en antenas parabólicas para recibir la propaganda oficial del gobierno en tres millones de hogares argentinos. Dicho de otro modo, el gobierno, al mejor estilo del caballo de Troya, metió las netbooks en tres millones de hogares. Desde allí descenderán los soldados de la propaganda oficial; quienes, a razón de cuatro habitantes por hogar, intentarán colonizar la mente de por lo menos 12 millones de argentinos. El motivo verdadero. Tal vez ahora se entienda con más claridad cuál fue el verdadero motivo, no revelado, de esas entregas "gratuitas". Pero el peligro acecha.






























