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La violencia aceptada

Para entender esta afirmación debemos empezar por la célebre frase de Gandhi. “La grandeza de una nación y su progreso puede medirse en cómo trata ésta a los animales”. Si asumimos esa frase como cierta, ningún país en el mundo es grande...

Jueves 18 de Septiembre de 2014

Para entender esta afirmación debemos empezar por la célebre frase de Gandhi. “La grandeza de una nación y su progreso puede medirse en cómo trata ésta a los animales”. Si asumimos esa frase como cierta, ningún país en el mundo es grande ni avanzado porque la forma en que la humanidad del siglo XXI está tratando a los animales es una de las mayores infamias y tragedias de la historia. El debate sobre la necesidad de mitigar el sufrimiento de los animales o erradicarlo totalmente trasciende a la ganadería intensiva y salpica a todos los ámbitos donde existe una relación entre el hombre y los animales. No es necesario masacrar al resto de las especies para tener una alta calidad de vida, de hecho, es más bien lo contrario. “De todas las criaturas creadas, el hombre es el más detestable. El es la única criatura que inflinge el dolor por el deporte y su felicidad, consciente del sufrimiento en el otro”. Esta afirmación de Mark Twain deja en evidencia que el ser humano es el único que mata por mera diversión como se puede ver en muchos países del mundo pero que algunos todavía se destacan por su cuota extra de cinismo y maldad como es el caso de España que todavía sigue practicando las corridas de toros que quieren ser vendidas como un enfrentamiento justo y noble entre la bestia agresiva y el torero. Esto es tan falso, cínico, insultante y surrealista que algún día, en un futuro próximo, provocará risas y rechazo a partes iguales. El duelo no es en absoluto justo. Ya que a los toros le suministran tranquilizantes, laxantes, les golpean en los riñones y les cuelgan pesas del pescuezo semanas previas a la corrida. Y 48 horas antes se les deja en la más completa oscuridad. Por tanto, llegan a la plaza confundidos, mutilados, atormentados y debilitados. Y a eso hay que sumarle las banderillas y el lote de sufrimiento durante la propia corrida. Espero que todas las personas puedan hacer un llamado a la reflexión y de este modo realizar un cambio por más pequeño que sea en sus conductas cotidianas respecto a los animales y el maltrato que éstos reciben por parte nuestra, que lamentablemente parece aceptado por una gran parte de la sociedad argentina y mundial. 

Alvaro Paz
DNI 39.950.105

 

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