El viernes pasado, a las 16.30, me encontraba en la intersección de Servando.Bayo y Mendoza de esta ciudad. Estaba detenido para acceder a Mendoza y de repente oigo una explosión en mi automóvil. Observo a mi derecha y descubro el cristal de la puerta destrozado y un impecable y elegante adolescente con campera inflable y zapatillas huyendo con mi maletín hacia la moto que lo aguardaba, al mando de otro atorrante desgraciado. Huyeron con el botín. En verdad usted tuvo razón al describir esto como una sensación, estimado, hoy senador. Además se quedó corto, por que las sensaciones son variadas además de diversas. La diferencia es estar solo contra esta lacra humana, amparada y a veces mantenida, y la otra, o sea la suya, la de ser acompañado por móviles y forzudos custodios cada día. ¿Sabe cuál es la verdadera sensación Aníbal?, la que este país, si no se deja de leer el diario de Irigoyen, va en vía de ser las ruinas de San Ignacio II sin hacer mucho esfuerzo. Gracias al personal del 911 por su atención y acudir en pocos minutos.





























