Los líderes del planeta prometieron acabar con la pobreza en 2030 al adoptar ayer en Naciones Unidas (ONU) un ambicioso programa de desarrollo sostenible, a un costo desorbitante y sin garantías de éxito.

Los líderes del planeta prometieron acabar con la pobreza en 2030 al adoptar ayer en Naciones Unidas (ONU) un ambicioso programa de desarrollo sostenible, a un costo desorbitante y sin garantías de éxito.
En la apertura de la cumbre inaugurada por el Papa Francisco, que reunirá hasta el domingo a más de 150 jefes de Estado en la sede de la ONU en Nueva York, los países fijaron 17 metas, divididas en 169 objetivos para los próximos 15 años.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, señaló que la nueva agenda representa una “visión del mundo universal, integrada y transformadora”.
Pero advirtió de la necesidad de que la comunidad internacional se comprometa con la implementación del plan. “Necesitamos acciones de todos en todas partes”.
El programa busca acabar con la pobreza, promover la educación, garantizar vidas más saludables y combatir el cambio climático, a un costo que oscila entre 3,5 y 5 billones de dólares por año hasta 2030.
El documento fue ratificado durante la inauguración de la cumbre de desarrollo que reunirá a los jefes de gobierno en el cuartel general del organismo internacional, preludio de la 70ª Asamblea General.
Para el Papa Francisco, que momentos antes se dirigió a los líderes, el nuevo plan de desarrollo “es una importante señal de esperanza”. “No bastan, sin embargo, los compromisos asumidos solemnemente, aun cuando constituyen un paso necesario para las soluciones”, señaló el pontífice.
El objetivo número uno es “poner fin a la pobreza en todas sus formas”: 836 millones de personas viven aun con menos de 1,25 dólares al día.
El plan también prevé garantizar el acceso universal a la educación y la salud, luchar contra las crecientes desigualdades, promover el desarrollo de las mujeres y el buen gobierno y limitar el calentamiento global.
Ese faraónico listado es similar a los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), propuestos para el período 2000-2015. Pero son mucho más ambiciosos.
Bill Gates. El fundador de Microsoft, Bill Gates, visitó la ONU y saludó a Ban Ki-moon, el secretario general. “No hay duda de que estos objetivos son ambiciosos”, dijo el filántropo. “Los obstáculos son grandes, pero como hemos visto en los últimos 15 años hay buenas opciones de éxito. Nunca en la historia de la humanidad aumentó tanto el estándar de vida de tantas personas como desde el año 2000”, argumentó.
“Los ODM (Objetivos de Desarrollo del milenio) nos muestran el mundo que siempre hemos querido”, señaló Gates.
El nuevo plan abarcará también a los países industrializados y abordará asuntos tan delicados como el buen gobierno, la igualdad de género y la lucha contra la corrupción.
El desafío es enorme: encontrar recursos para financiarlo, asegurar que los gobiernos lo cumplan y garantizar que nadie se quede por el camino.
Cada país será libre de implementar o no los objetivos y de escoger con qué medios, pero 300 indicadores evaluarán los avances.
Cinco billones por año. Expertos calculan que se necesitarán entre 3,5 y 5 billones de dólares cada año durante 15 años para financiar la ambiciosa iniciativa, en un contexto de crisis económica mundial que ha reducido las colaboraciones de las naciones ricas a las más pobres.
Los resultados de las anteriores metas son contradictorios. La pobreza extrema y la mortalidad infantil cayeron a la mitad respecto a 1990. Pero el ambiente ha recibido los embates del crecimiento acelerado de China e India, y las desigualdades económicas se ensanchan.
El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, el primer líder latinoamericano en dirigirse a los presentes en la cumbre, se comprometió a implementar el nuevo programa de desarrollo.
“Mi país celebra y acoge estos objetivos, pues somos conscientes de que son condiciones necesarias para la construcción de paz”, dijo Santos.


