Muchas veces vemos en los medios de comunicación (TV, revistas, diarios y otros) decenas de hechos violentos que los argentinos sufrimos día a día. Pero, ¿qué pasa cuando la noticia se transforma en una realidad? El domingo 8 de febrero alrededor de las 6.20 mi esposa y yo fuimos víctimas de un asalto en el barrio Azcuénaga cuando nos dirigíamos a trabajar, a unos cien metros de nuestro hogar. El ladrón, un joven que no tenía más de 18 años, además de sustraernos nuestras pertenencias estuvo muy cerca de dañar a mi esposa, que está embarazada de tres meses. ¿Qué hubiera pasado la lastimaba o afectaba a mi bebé? Seguramente hubiésemos sido la noticia del día y yo estaría preso porque hubiera cometido algo totalmente loco. Esta vez tuvimos la protección de Dios, pero pudo ser una tragedia. Esta es la realidad que vivimos y que sufrimos todos los días y ya estamos cansados de ver cómo nuestros padres, hijos, esposos y esposas mueren por 10 pesos o menos. ¿Habrá alguna solución? ¿Habrá algo que se pueda hacer?
































