A medida que han ido pasando los años la irresponsabilidad de quienes han dirigido el destino de nuestro país ha creado en nuestra sociedad un espacio que nadie ha tratado de llenar con contenidos que sustenten en el tiempo el crecimiento de una nación que ha necesitado de medidas que la tornen creíble en un contexto internacional que siempre nos miró desde un ángulo distante. Los méritos que estas situaciones pusieron de manifiesto fue la condición de que esta sociedad debería tener un diagnóstico que nos defina de una buena vez para saber cuál sería el rumbo a tomar y poder así descifrar qué políticas deberían ponerse en marcha para un desarrollo sustentable y creíble en el tiempo. Pero, nada de todo esto ha sucedido en estos últimos 50 años, ya que la dependencia económica de instituciones internacionales fueron colapsando menúes económicos que destilaron cualquier propuesta que nos hubiera podido mejorar en ese sentido; y otras políticas fueron socavando la propia estructura de nuestro país en forma sistemática. Fueron aquellas que poco a poco se convirtieron en asistencialismo social, y a la falta de desarrollo debido al desempleo permanente. Si tomamos la educación dentro de todas estas estructuras que poco a poco se fueron autodestruyendo, hemos perdido en líneas de aprendizaje básico y bajamos más de 23 puestos en el mundo, donde los países emergentes han subido entre tres y seis puestos. También la "economía global" ha dejado la huella destructiva en nuestras tierras ya que a la hora de que las grandes empresas invirtieran en nuestro país, tomaron decisiones irrestrictas y usaron mano de obra de bajo costo, usufructuaron posicionamiento estratégico y cuando no hubo reglas claras partieron hacia otros rumbos. Los actos de corrupción en la política gubernamental han sido moneda corriente en el transcurso de todos estos años, y sin embargo la Justicia, más ciega que nunca desde todos sus estamentos, no ha podido o no ha querido tomar de una buena vez el toro por las astas, ya que existe también una gran cantidad de irregularidades a la hora de tomar decisiones en los distintos foros, situaciones erróneas de altísimo calibre que hoy la sociedad juzga. Ahora, cómo poder pensar en un futuro cuando todo parece estar patas hacia arriba, con falencias de todo tipo, donde un vicepresidente procesado continúa su mandato, donde han matado a un fiscal de la Nación, donde la pobreza no tiene estadística sostenida, donde la Justicia no funciona, donde la inseguridad no nos deja salir de nuestros hogares. A veces ser crítico resulta fácil, pero vivir se torna difícil en una sociedad diezmada de su futuro y de sus ilusiones de vivir en un país digno, donde podamos creer en los distintos poderes de una Nación que hace años creyó que con su libertad esperaba un futuro mejor. Pero no es tan así y lo que hoy vemos es esta gran incertidumbre de vida que nos acosa día a día.



























