Durante este mes de julio, se realizaron en Mar del Plata las Olimpíadas Matemáticas Mundiales. Este gran certamen educativo fue ponderado por todas las autoridades de las naciones intervinientes, salvo nuestro país, que fue totalmente ignorado por las autoridades políticas y educativas nacionales. Del resultado de la competencia, China salió en el primer lugar, Corea del Sur segunda y EEUU tercera, Argentina quedó en un vergonzoso puesto 54, detrás de varios países latinoamericanos. La asignatura matemáticas, por sus características, es el mejor parámetro referencial indicador del nivel científico educativo de un país, y los números demuestran el pobrísimo nivel que se encuentra nuestro país. Y este es el resultado de la política contra la educación implementada por este gobierno, y para ello basta recordar sólo algunas acciones realizadas, por ejemplo, las injurias y calumnias contra los docentes vertidas en el discurso por la presidenta en el mes de marzo por el solo hecho de pedir un salario digno que les corresponde y además por ser, junto con la salud, la función de mayor incidencia que se ejerce en la sociedad; la entrega de millones de notebooks en la campaña electoral, pensando que con eso se resuelve la política educativa; o afirmaciones payasescas y repudiables del ministro de Educación nacional apoyando las tomas de escuelas por parte de los alumnos, alegando que esa actitud de incitación a la violencia y al delito, afirma la democracia, una insensatez vergonzosa tan grande que no tiene la menor idea de lo que es la democracia. Todo esto, forma un combo que conspira destructivamente contra la educación y, considerando el accionar de la política nacional que llevó al país a un nivel insoportable de injusticia y de inseguridad, violencia, robos, asesinatos y secuestros, todo este conjunto de males ha ingresado en las escuelas, generando una violencia inusitada entre los chicos y jóvenes en todo el país. Por eso, la educación está tan mal y va para peor.



























