En su carta de ayer, Luis Fucks opinó sobre cómo se trataba la guerra en Medio Oriente y que los medios eran imparciales a la hora del análisis cuando se referían al Estado de Israel. Lamentablemente, incurrió en el mismo error que criticaba, ya que su carta expone un grado de imparcialidad más que alto y fundamentalista en defensa del Estado de Israel. Dice estar cansado de que en los medios de comunicación se muestre cuando muere un niño palestino o libanés, y que no se cuente cuando mueren niños israelíes. El tema es que en el conflicto que finalizó el pasado 11 de enero murieron cerca de 1.400 palestinos, de los cuales más de 400 eran niños. Mientras que del lado israelí murieron un total de 12 personas, si 12 personas y ninguno era niño. Por eso considero que lo primero que hay que analizar es hasta qué punto puede considerarse una guerra a un enfrentamiento donde de un lado mueren 1.400 personas y del otro 12; donde de un lado hay un ejército financiado y equipado por la potencia hegemónica del planeta y del otro un grupo "guerrillero" cuya mejor arma es un misil ruso de utilización manual (un solo tanque israelí Merkava IV inflinge por sí solo el mismo daño que 48 de estos misiles. Creo que esto muestra a las claras la relación de fuerzas entre los bandos. Por otro lado, Fucks en ningún momento introduce los aspectos históricos a la hora de expresar sus opiniones, que considero más que relevantes a la hora de un análisis, porque de alguna manera explican algunas cuestiones actuales. Creo que fueron víctimas del peor genocidio que tuviera lugar en la humanidad y lo repudio; a su vez, me entristecen los dichos del obispo Richard Williamson. Por eso me gustaría que sea esta misma comunidad judía la que se encargue de evitar que desde su Estado no se perpetren actos de violación sistemática de los derechos humanos.
































