En este espacio, que gentilmente La Capital cede a sus lectores, Graciela Fidelibus ha publicado una carta cargada de odio exagerado en contra de las palomas que viven en nuestra ciudad, comparándolas con ratas en una descripción tan desagradable como la mayor parte del contenido de su carta. Recientemente este diario publicó un informe donde fueron consultados especialistas en el tema y los mismos descartaron que la situación de las palomas en Rosario se la pueda calificar como plaga aunque se las vea numerosas en plazas y parques.En mi caso debo expresar que no coincido en nada con lo dicho por la lectora ya que desde una concepción filosófica debo decir que si vamos a entrar en un debate relacionado con la superpoblación de algunas especies animales somos los propios humanos los que deberíamos encabezar la lista; por cuestiones religiosas y culturales los humanos podemos reproducirnos con total libertad y en la cantidad que se nos venga en ganas, pues claro nos creemos dueños del planeta y todo lo que vive en él pensamos que nos pertenece. En la nota de la señora Fidelibus se hace un detallado relato de los supuestos daños que producen las palomas, como el aporte de posibles enfermedades transmisibles al hombre, suciedad en los espacios verdes públicos y edificios y hasta se las culpó de destrozar plantas. Ahora, esto me indujo a pensar: ¿los daños atroces que producimos los humanos, con la tremenda contaminación que a diario les infligimos a la naturaleza no cuenta? Millones de litros de líquidos cloacales (léase excrementos) se vuelcan en crudo a los ríos y mares cada minuto, millones de toneladas de basura no degradable se entierran sin tratamiento alguno, ni hablemos de los gases emitidos por otros millones de vehículos que circulan por las ciudades las 24 horas, ni la deforestación que avanza a pasos agigantados para ceder lugar a la agricultura. Ayer supimos que nació una bebé que se estima es el habitante siete mil millones y yo me pregunto, el mundo, ¿hasta cuándo podrá seguir produciendo alimentos, energía, agua y espacio físico para construir viviendas para todas las personas que segurirán viniendo? Realmente, cuando veo a mi alrededor y tomo conciencia de lo que estamos haciendo como especie me queda muy lejos la preocupación por las palomas.






























