Es razonable que muchos ciudadanos estén intranquilos cuando hablamos de inseguridad, lo fundamental es que sepamos distinguir y reconocer cuando las cosas se hacen bien y también cuando se procede mal. Luis Palacios (o Estación la Salada) es un pueblito lindo de aproximadamente 1.000 habitantes sobre la ruta 34 a sólo 30 km de Rosario, con una extensa zona rural donde muchos productores se ganan la vida en distintos rubros, tambos, producción agrícola y ganadera. Desde hace algunos años se vienen registrando distintos tipos de robos preponderantemente robo de ganado (ovino, porcino y bovino) y escruches a viviendas, de la zona rural y también en el pueblo. Por supuesto que ante cada acontecimiento que se sucedía, en forma semanal (a un productor de ovejas le robaban una o dos por semana, hasta que abandonó cansado de los abusos de sus propios vecinos) los comentarios y sospechas, en su enorme mayoría recaían en una familia de apellido M-L que vive en la zona rural, a solo 5 kilómetros del pueblo, con algunos miembros que poseen antecedentes y señalados como un lugar de mala junta. La policía estaba al tanto debido a las denuncias realizadas por varios damnificados y otros que desistieron de seguir realizándolas al no haber respuestas. Pero las dudas aumentaban, ya que muchos de los robos en zona rural en su enorme mayoría eran realizados en noches de mucha lluvia o con caminos de tierra barrosos, que tornaban imposible el tránsito de vehículos, salvo que se realizaran de a pié, a caballo o una 4 x 4. Por ende lo más indicado era que se tratara de “malandras” que vivían en la zona o que pasaron los datos a terceros conociendo perfectamente los movimientos del terreno. Son varios años de broncas, de preocupación y de tristezas, ya que la gente que trabaja en el campo, que produce, lo hace con sacrificio, y no es bueno que algunos pocos se crean “vivos” y los otros son los “giles” sigan haciendo de las suyas sin tener un castigo, sin que se les ponga un límite. Tal es así que a finales del mes de octubre, luego de un robo a una casa rural, a sólo unos 600 metros del lugar de residencia de los sospechados, la policía de Luis Palacios, cumpliendo con su rol como corresponde, detuvo a dos delincuentes. Uno con domicilio en el lugar señalado, de apellido “L” y el otro que vive en la zona urbana del pueblo de apellido “C”, pudiendo secuestrarles en allanamientos distintos elementos malhabidos, reconocidos por los dueños. A las claras resulta que aparte de estos dos, puede haber otros encubridores y cómplices, ¿o la familia del primero no sabía nada? Bien por la actuación de la policía de Luis Palacios que hace a la seguridad, pero inentendible lo del juez Filocco del Juzgado de San Lorenzo, quién ordenó, en cuestión de horas, la liberación de los detenidos. O sea que la policía actúa y detiene, ¿y después alguien ordena la liberación? ¿Hasta cuándo seguiremos así? ¿Hasta cuándo los delincuentes tendrán más derechos que los honestos? Todas las sospechas que recaían sin pruebas sobre esta gente ahora son certezas, son ellos. Y el señor juez, que puede ser un hombre muy respetable, ¿los libera? Esa clase de personas difícilmente se rescate; hace rato que lo vienen haciendo, y lo seguirán haciendo porque lo que menos quieren es trabajar. Y los daños que varios hemos sufrido, las pérdidas, ¿quién las paga? A todos nos cuesta, y se hace con sacrificio y no es para nada simpático que la Justicia tenga este tipo de resolución. Por lo tanto, pacientemente en honor a la Justicia que merecemos, seguiremos esperando las actuaciones adecuadas.
DNI 18.107.455 y siguen las firmas

































