Sus huellas dactilares levantadas en las tres escenas fueron las principales evidencias contra un joven de 21 años que este viernes fue imputado por el homicidio de Laureano Cardozo, asesinado hace dos semanas mientras salía a pasear a la perra de su familia en la villa Flammarión, y por dos balaceras —una de ellas con un herido— contra la sede de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) y un destacamento policial de Tablada donde además arrojaron carteles escritos con alusiones a presos y amenazas contra el fiscal Matías Edery. Además de Lautaro Román Núñez, que quedó en prisión preventiva por el plazo de ley de hasta dos años, otro joven de 22 años fue imputado de encubrimiento ya que en su domicilio fue encontrada la moto desde la cual dispararon contra los edificios policiales.
Núñez fue detenido el miércoles en Chacabuco y pasaje Villar. Las huellas dactilares cotejadas en la investigación del crimen de Laureano y en los carteles que dejaron en las balaceras del pasado 25 de agosto frente a la AIC y el destacamento “El Tanque” lo pusieron en el radar por ambos hechos. El joven ya tenía prontuario desde que era menor de edad y recientemente había cumplido una condena a nueve meses de cárcel por encubrimiento.
La tarde de este viernes, en una audiencia que fue presenciada por familiares de Laureano y del muchacho que resultó herido en la balacera contra el destacamento, los fiscales de Delitos Complejos y Criminalidad Organizada Luis Schiappa Pietra, José Luis Caterina y Matías Edery, imputaron a Núñez y a Roberto Ignacio Ch.
Este viernes por la noche, familiares y amigos de Laureano Cardozo realizaron una marcha en la esquina de avenida Pellegrini y Paraguay para pedir justicia por el joven que fue asesinado hace dos semanas cuando salió a pasear a la perra de su familia.
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En primer lugar Núñez fue imputado, junto con otras personas aún no identificadas, como coautor del homicidio de Cardozo perpetrado la noche del viernes 18 de agosto en Flammarión al 5100, en la zona sur. Según la acusación, pasadas las 21 Núñez estaba a bordo de un Fiat Uno blanco con llantas negras desde el cual dispararon contra el joven de 23 años justo cuando abría la puerta de su casa para sacar a pasear al perro. La víctima fue alcanzada por balas en el pecho y en una mano que le causaron la muerte.
La evidencia contra Núñez surgió de una pericia de levantamiento de rastros en el Fiat Uno que fue sindicado por testigos como el auto desde el que le dispararon a Cardozo. Al relevar huellas dactilares en la ventanilla delantera del acompañante, se estableció que una pertenecía al joven acusado.
El segundo hecho por el cual fue imputado Núñez fue la balacera contra la sede de la AIC en Lamadrid al 400. Se registró el viernes 25 de agosto sobre las 19 cuando, según los fiscales, el acusado llegó a bordo de una moto con otra persona no identificada hasta el momento y disparó contra el frente de la sede. Pero además, antes de escapar en contramano hacia el oeste, los agresores arrojaron entre las rejas del portón de ingreso una nota escrita en un cartón con la siguiente leyenda: “Nico Camino Erik Masini y fiscal Ederik dejen de matar gente inocentes porque sino vamos a empezar a matar policía, jueces y fiscales”.
Por este episodio le imputaron a Núñez los siguientes delitos: “portación ilegítima de arma de fuego de guerra, amenazas calificadas por ser cometidas con arma de fuego y dirigidas a obtener una medida o concesión por parte de miembros del poder público, en concurso ideal con intimidación pública y daño calificado”.
El tercer hecho imputado al joven de 21 años ocurrió minutos después del ataque a la AIC y a unas 20 cuadras de allí: una balacera contra el destacamento policial conocido como “El Tanque” ubicado en Doctor Riva y avenida Grandoli que terminó con un hombre herido de gravedad. En este caso Schiappa Pietra y Edery ubicaron a Núñez como “una de las dos personas —la otra sigue sin identificar— a bordo de una moto Guerrero 150 con el asiento negro, cuadro negro con vivos rojos y grises” que “dispararon en dirección a la parada de colectivos” que estaba delante del destacamento.
Producto de esa balacera, en la que también dejaron una nota similar a la que habían arrojado frente a la AIC, resultó herido un hombre de 34 años identificado como David Rodrigo O. que recibió un balazo en la zona abdominal. Por ello el delito que le imputaron a Núñez es la tentativa de homicidio del muchacho, además de la portación del arma y las amenazas. También en estos caso se constató que una huella dactilar levantada del cartón con la amenaza escrita correspondía a Núñez.
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En cuanto a Chapire, detenido el jueves en un allanamiento en su casa de bulevar Seguí al 200, se le imputó haber tenido en ese lugar la moto Guerrero 150 centímetros cúbicos empleada en el ataque contra la sede de la AIC y el destacamento del tanque. Por ello le imputaron “encubrimiento agravado por hecho precedente especialmente grave” y la jueza Silvia Castelli le dictó, a pedido de los fiscales, prisión preventiva por 60 días.
En común
Además de las huellas dactilares de Núñez halladas en la escena de la AIC y en el auto desde el que mataron a Cardozo, otra evidencia común a todos los hechos es que tanto en el crimen como en las balaceras fue empleada la misma arma de fuego calibre 40, según las pericias realizadas por la sección Balística de la AIC.
Durante la audiencia ambos imputados no hicieron uso de la palabra. Sí se expresaron tanto el papá de Laureano, que se presentará como querellante en la causa por el crimen de su hijo, como familiares de David O. que asistieron a la audiencia por videoconferencia.