Pese al cambio del gobierno de Abertzale a nacionalista español en el país vasco; pese a el cambio de dirigentes de abertzales a nacionalistas españoles, pese al cambio que soporta la sociedad con la globalización, continuamos perteneciendo al pueblo vasco, sin más. Ante la "sordera" y ataques de los gobiernos francés y español acerca del derecho a decidir y a la negación de un pueblo diferenciado dentro de sus actuales territorios; no cambiaron nuestros pensamientos y actividades acerca de la consecución de los derechos históricos del pueblo vasco. Hoy más que nunca debemos hacer conocer a los vascos y descendientes de vascos que nuestro origen no es latino y por lo tanto tampoco francés ni español. En estos momentos de acoso españolista y del centralismo jacobino francés, estamos perfectamente alertados de que la información tergiversada continuará en sus perpetuos ataques de los últimos años. Ante este panorama nuestras razones que son las de pertenecer a un pueblo antecesor al francés y español, con un idioma y cultura absolutamente diferenciada, debe estar presente en el día a día entre los miembros de este pueblo, sus descendientes y amigos. La cultura autóctona debe ser traspasada a nuestros sucesores para que se entienda que las imperantes culturas y gobiernos francesas y españolas no son las nuestras. El futuro del pueblo vasco no está marcado de antemano se irá fundando en nuestro trabajo diario y debe ser respetado el deseo a decidirlo en paz y concordia. Al pertenecer a la etnia vasca universal continuaremos en la difusión de los derechos que como pueblo más antiguo de Europa nos pertenecen, sin perder nuestras señas de identidad y las singularidades específicas que nos identifican. Hay que decir a nuestros hijos y descendientes que no por ser vascos tenemos limitados nuestros derechos como pueblo. Que no se perderá el euskera y nuestras señas de identidad. Al contrario, debemos y necesitamos mantener todas nuestras singularidades ya que pertenecemos al pueblo más antiguo de Europa y esto nos obliga a trabajar para que no desaparezca en el maremagnum de los dos estados vecinos que imponen sus leyes en el territorio de los siete herrialdes vascos.
































