"Pensamos que esta no fue una fuga fraguada sólo por Raúl Flores sino que
existieron conexiones internas y facilitamiento desde el exterior. Evidentemente, hubo una red de
complicidades adentro y afuera de la cárcel". Iliana Beroiz, hermana del dirigente sindical de los
camioneros asesinado en 2007, resumió así la sensación de los familiares de Abel Beroiz tras la
escandalosa fuga del confeso autor material del crimen, quien el miércoles a la mañana escapó de la
cárcel de Piñero en un utilitario cargado con pan. Al mismo tiempo, alertó sobre los riesgos que, a
su criterio, corre el sicario prófugo: "Flores imputó a muchas personas en su declaración y eso
puede generar actos de venganza, sobre todo de aquellos que él señaló como partícipes del
asesinato".
En tanto, ante la conmoción de la fuga, Abel Beroiz hijo se reunió ayer con el
fiscal Eduardo Valdez Tietjen, quien investiga el crimen, y con el juez Carlos Carbone, quien
tramita el juicio contra dos sindicalistas, un gestor y familiares del sicario, todos implicados en
el trágico episodio. Acompañado por el abogado Néstor Pujato, les entregó un escrito solicitando
que se redoble la vigilancia de los otros detenidos en la causa, ya que —indicaron— hay
sospechas de que algunos de ellos estarían alojados en condiciones VIP.
En ese mismo juzgado de Sentencia a cargo de Carbone, estuvo presente Raúl
Flores el 1º de marzo pasado. Llegó escoltado por cinco penitenciarios de un grupo especial para
notificarse de que su abogado, Gonzalo Basualdo, desistía del cargo y pasaba a ser representado por
una defensora oficial.
La evasión del autor de uno de los crímenes más resonantes de los últimos años
en la provincia generó además una dura reacción de uno de los abogados de la familia Beroiz, Romeo
Díaz Duarte, quien señaló responsabilidades políticas en la fuga: "El hilo no se tiene que cortar
por lo más fino que son los carceleros. Hay que ir a las responsabilidades genuinas, que las tienen
los funcionarios políticos. Hay una responsabilidad penal y política", sostuvo.
El profesional denunció además que "Flores, dentro del penal, se manejaba con
absoluta libertad". Y denunció: "Acá hubo dinero pagado al personal del Iapip (el Instituto
Autárquico de Industria Penitenciaria a cargo de la panadería desde la que escapó Flores) y no creo
que este hombre haya salido en una bolsa de pan. Hay personas que la Justicia dejó en libertad y
que están operando con dinero importante".
Intereses. En este sentido, la hermana del ex secretario general del Sindicato
de Camioneros de la provincia y tesorero de la federación nacional que conduce Hugo Moyano, se
preguntó sobre los motivos por los que alguien podría estar interesado en sacar a Flores de la
cárcel: "¿Para qué se quiere la libertad de Flores? ¿Para que se vaya a su casa y esté tranquilo
con sus hijos? Esa puede ser una aspiración de él, pero quienes se comprometen con su fuga tienen
otro interés. Estamos ante un asesinato político de resonancia y un joven que se declaró autor y
dio pistas de las personas que lo contrataron. Esa gente quedó expuesta", planteó.
La hermana del asesinado líder sindical remarcó que por ese motivo Flores corre
riesgos de sufrir represalias estando fuera de la cárcel. Pero además, alertó que el prófugo "ha
sido mano de obra para otros delitos y un asesinato. Uno puede pensar que en esta situación de
vulnerabilidad puede hacerlo otra vez. No es una persona con muchos escrúpulos y no ha hecho en la
cárcel un proceso de desarrollo de su propia responsabilidad. Puede estar en riesgo su vida y puede
poner en riesgo la vida de los demás", observó.
Al respecto, allegados directos a la causa que investiga el crimen no desconocen
que a fines de enero circulaba en Tribunales el rumor de que Flores pediría ampliar su indagatoria
para comprometer a más personas en la planificación del crimen de Beroiz. Pero claro, la fuga
aplazó esa posibilidad. "Se comentaba que lo querían hacer boleta porque iba ampliar la declaración
y por eso en una época estaba alojado en una celda al lado de la oficina del director", dijo un
vocero, con la sospecha de que alguien pudo garantizar la evasión de Flores a cambio de su
silencio.
Entre las bolsas. La fuga ocurrió el miércoles a las 8 cuando un utilitario del
Iapip ingresó al sector donde tres reclusos —entre ellos Flores— dirigidos por un
maestro panadero y otros dos civiles, trabajaban haciendo el pan que abastece a la cárcel y a otros
institutos penitenciarios. El sicario logró esconderse entre las bolsas y los canastos que cargaron
al vehículo y eludir tres controles de la cárcel. Cuando el utilitario iba por Presidente Perón al
7700, en el oeste de la ciudad, el chofer advirtió que Flores se arrojaba al pavimento por la
puerta trasera y huía a la carrera.
Flores había sido apresado el 13 de marzo de 2008 en Tostado imputado de
asesinar a Beroiz en el estacionamiento subterráneo del ACA, de San Luis y San Martín. Allí, el
sindicalista fue abordado por dos hombres que le efectuaron tres disparos y varias puñaladas. Al
día siguiente de su detención, Flores confesó que le habían encargado el asesinato para desplazar a
Beroiz de la conducción sindical y que le iban a pagar 80 mil pesos.
"La trama del asesinato no está todavía dilucidada —dijo ayer
Iliana—. Por eso puedo pensar que la gente que lo mandó a matar sigue actuando. No sabemos si
hay otros involucrados, como tampoco sabemos quién esta bancando la cantidad de defensores que
hay".