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"Hice un filme lento porque hoy la lentitud es señal de rebeldía"

Entrevista al realizador mexicano Arturo Ripstein. El director de"Profundo carmesí" presenta en Buenos Aires "Las razones del corazón", una adaptación de "Madame Bovary".

Lunes 02 de Septiembre de 2013

"Una vez más busqué mostrar lo oscuro y sórdido de la condición humana", dijo el célebre cineasta mexicano Arturo Ripstein, uno de los maestros del melodrama latinoamericano. Ripstein estrena esta semana en Buenos Aires la demoledora "Las razones del corazón", una adaptación libre del clásico "Madame Bovary", de Gustave Flaubert, donde describe el descenso a los infiernos de una mujer desesperada y afectada por el "amor fou" (amor loco).

La nueva obra de Ripstein se estrena comercialmente por primera vez fuera de México en Argentina y se verá desde este jueves y durante todo septiembre en el Centro Cultural San Martín, en el marco de un evento organizado por la asociación Proyecto Cine Independiente (PCI), que incluirá el miércoles una clase magistral dictada por Paz Alicia Garciadiego, su mujer y guionista.

En una entrevista telefónica que mantuvo con Télam desde su casa en Ciudad de México, el gran director -célebre por sus melodramas y por escarbar el costado oscuro de las relaciones- adelantó que se trata de una adaptación en la que trabajaron "únicamente con lo que recordábamos de la novela, lo que nos inspiraba. Las novelas tienen el derecho de ser largas, pero en cine hay que ir directamente al grano".

"Le faltamos totalmente el respeto al autor, porque una vez que decidimos hacer una adaptación el autor queda relegado a un segundo plano, ya que nuestra intención es usarlo para adaptar y no para ilustrar", remarcó el autor de "La mujer del puerto".

"La película es apenas un lenguaje paralelo. El autor ya hizo su trabajo y se le agradece que nos haya inspirado algo, pero a partir de ahí se lo elimina por completo", declaró.

Ripstein destacó que la película "está un poco centrada en la noción del «amor fou», porque ella es una víctima del amor, una mujer abandonada que se transforma en una atacante o predadora implacable. Ese enamoramiento es una forma de la ceguera y la hipersensibilidad", explicó el autor de "Profundo carmesí" y "Principio y fin", entre otros clásicos.

El autor mexicano admitió que una vez más buscó mostrar "lo oscuro y sórdido de la condición humana".

Y explicó: "Miro el mundo de ese modo porque es así, no de otra forma. No trato de llamar la atención, cuento lo que veo. Este país que amo y odio tanto me dio mis ojos, por eso cuento lo que veo. Además, es una película lenta, porque en estos tiempos de velocidad implacable, la lentitud es rebeldía".

El director, que contó con la colaboración autoral de Garciadiego en filmes como "Así es la vida" y "La perdición de los hombres", entre muchas otras, sostuvo que el libro de Flaubert en el que se inspiraron para rodar esta nueva película "es una de las más hermosas novelas, una de las cuatro o cinco obras sobre adulterio más importantes, una magnifica pieza".

En relación a la forma en que trabaja con su esposa, Ripstein dijo que "cuando colaboramos, de pronto algo ocurre por misteriosas razones y entonces se pone sobre la mesa. En este caso, fue la misma manera de trabajar con todas las novelas que adaptamos: la hicimos porque nos gusta y dejamos de lado todo lo que podría opinar el autor o todo aquello que hubiera querido decir".

"A mi obra la nutre el melodrama. No fui a la escuela y aprendí cine viendo películas mexicanas. Empecé con elementos del melodrama desde la primera película y, desde entonces, he utilizado el género en muchos sentidos, porque es muy dúctil, se puede manipular con mucha facilidad y es como barro en las manos de un artesano", explicó el director.

Según el autor, en el melodrama "uno puede llegar a ser descarnado y crudo, y esa es una de sus ventajas. La tragedia requiere de opinión y el melodrama requiere de elaboración. A partir de este siglo atroz, donde hubo crímenes y holocaustos, el melodrama es muy descarnado y no requiere de una opinión".

Aunque reconoce su influencia, Ripstein negó haber sido asistente de Luis Buñuel ("ya me di por vencido, a todo el mundo le he dicho durante 40 años que nunca fui su asistente") y sostuvo que "filmar es grato pero, como decía Truman Capote, «Dios te da un don y un castigo». Mi don es que puedo filmar y mi castigo es que tengo que ver las películas que hago".

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