El 24 de marzo de 2008 ocurrió un trágico accidente en la esquina de Cafferata y Zeballos entre un colectivo de la línea 120 y un Ford Escort en el cual viajaba como acompañante mi querido hijo de 21 años, Santiago Rodríguez Otero, quien falleciera a raíz de las heridas sufridas por dicho accidente (http://www.lacapital.com.ar/la-ciudad/Dos-autos-embistieron-a-un-colectivo dejando-dos-muertos-y-cinco-heridos-20080325-0021.html). No ha pasado poco tiempo, cinco años, y aún al día de hoy no sabemos quién es o quiénes son los culpables, "nuestra" Justicia todavía no ha decidido. Independientemente de cuál termine siendo el fallo final me cabe preguntar, ¿cómo uno debe hacer para evitar las chicanas legales y la falta de humanización de los casos? ¿Por qué las compañías de seguro, en este caso puntual La Segunda (dado que las otras compañías intervinientes sí estaban dispuestas a solucionar el tema) aseguradora del Ford Escort, y dado que en este juicio no debemos probar absolutamente nada ya que mi hijo era un tercero transportado, no se hacen cargo de lo que les corresponde? ¿Por qué siempre ponen por delante sus intereses económicos y no evitan, como en el caso de mi familia, que sigamos peregrinando (vaya uno a saber por cuánto tiempo más), por los pasillos de tribunales a los efectos de tratar de ir cerrando parte de este dolor, el cual ya de por sí es muy difícil de sobre llevar? Los del seguro dicen, "sí, nos vamos a hacer cargo, pero una vez finalizado el juicio". Yo les pregunto, sea el fallo que sea, termine teniendo la culpa quién la tenga, ¿en qué va a variar la posición de responsabilidad civil que les toca ocupar con un tercero transportado? Señores, como ya dije, pasó tiempo suficiente, no un mes, ni un año o dos, cinco años. No estoy solicitando nada que no corresponda, sólo justicia. ¡Qué triste me siento por estar pidiendo algo en forma mediática, que debería funcionar normalmente y no a base de burocracia entorpecedora y, a veces, mal intencionada! Mis abogados hacen lo que pueden pero, cómo debo hacer, a quién debo recurrir. ¿Quién con algo de sincera humanidad dentro de la Justicia se puede quitar, debido al acostumbramiento por casos similares, el traje impermeable que lleva puesto, convertirse de una buena vez en ejecutor imparcial y haga justicia? Nunca, lean bien, nunca nos van a quitar el profundo dolor que llevamos dentro, pero por favor otórguenos la posibilidad de cerrar aunque sea esta puerta. Reitero, si existe alguien que considere posible que se haga justicia y que sepa interpretar todo lo que relato, podrá poner en nosotros algo de tranquilidad. Sinceramente. El papá de Santi.






























