El pasado 28 de mayo se celebró el Día de los Jardines de Infantes. Esa tarde me encontraba trabajando en mi oficina que da a la avenida Pellegrini al 1600, en eso irrumpieron con su interminable alegría y cálida inocencia un grupo de niños del jardín Nuestra Señora del Rosario. En ese momento, me hallaba algo ocupada y no pude recibirlos como me hubiese gustado. Entraron las mamás, las maestras y los chicos estaban felices y no paraban de hablarse entre ellos. Finalmente, una nena de nombre Lourdes me dejó un dibujito pegado en nuestra vidriera. Quiero agradecer por este medio el ratito de alegría que me han brindado y decirles que disculpen que no pude darles el recibimiento que esos chiquitos tan alegres merecieron. Gracias a los chicos, a las mamis y a las "seños".






























