Los grupos de poder construyen su propio relato. Cuando es hegemónico, no permite la diversidad de opiniones y solo perdura la "verdad única". En Argentina, todos los gobiernos, democráticos o dictatoriales han utilizado al fútbol, de una u otra manera, para propaganda política. Es imposible sustraerse a la masividad de este deporte. El uso de frases extraídas de la jerga "futbolera" es muy común en estos días. Por ejemplo: "Salió con los tapones de punta", cuando un político responde a otro colega de un modo nada pacífico; "está embarrando la cancha", si alguien trata de entorpecer una investigación para evitar que se llegue a la verdad; le sacaron "la amarrilla", en caso en que una persona haya cometido varias faltas y es amonestado; "tiró la pelota a la tribuna" es para explicar que se está buscando tiempo para poder elaborar una respuesta o estrategia; o "está jugando de visitante" ante la existencia de contexto o clima adverso. Quizás, estos términos expresan claramente los conceptos sin eufemismo alguno. Estas frases, que son usadas en los ámbitos cultos o populares, demuestra la universalidad del fútbol. Además, el "universo femenino" ha incorporado el lenguaje, otrora, exclusivo del género masculino. Este deporte aporta elementos que, desde la lingüística, sirven para que todos nos entendamos de una manera inequívoca. Quizás sería posible utilizar este "idioma", compartido por la mayoría de los argentinos, para construir las bases de un lema convocante y fundante, como figuran en las banderas de Brasil y Chile.






























