El 21 de mayo de 1950 fue una jornada histórica para el automovilismo argentino y mundial. Ese día, en el callejero de Mónaco, Juan Manuel Fangio ganaba su primera carrera en la Fórmula 1 que lo vería campeón cinco veces, que lo haría el piloto que más carreras ganó respecto a GP disputados y que encima se consagraría con cuatro marcas distintas, algo muy distinto a lo que luego fueron logrando Michael Schumacher, Sebastian Vettel o ahora Lewis Hamilton. Ese día quedó en un marquito de la rica leyenda fierrera nacional. Pero en esa emblemática competencia otras cosas ocurrieron. A otro argentino, el Cabezón Froilán González, se le incendió el auto en un choque múltiple en la primera vuelta. Y otro más, que quizás nunca tuvo el reconocimiento de ser piloto de la Fórmula 1, no pudo largar porque el sábado de la clasificación se fracturó. El recuerdo de esta nota vale para él, para Alfredo Pián, a 30 años de su deceso ocurrido un 25 de julio de 1990. Y sobre todo al hombre que no sólo representó al país sino a la región, ya que fue oriundo de Las Rosas. Sí, un rosense corrió en la F-1 y nada menos que en las calles del Principado.






































