Las nuevas caras detrás del 49,1 por ciento de pobreza y el 21,4 de indigencia detectados en un informe de la Universidad Católica Argentina (UCA) son jubilados, pensionados y empleados anotados pero con ingresos devaluados por la inflación. Grupos etarios y clase trabajadora que cayeron del sistema y pasaron a conformar un universo poblacional trágico: la mitad de los rosarinos es pobre y los indigentes en la ciudad superaron la media nacional.
El análisis de los números que difundió el Observatorio de la Deuda Social de la UCA evidencia que Rosario sigue mostrando niveles alarmantes de crisis social. "Es realmente preocupante, porque detrás de los números hay hermanos en situación de necesidad extrema, sumado a la catástrofe que significa para un individuo perder el empleo. Esto demuestra que tener trabajo, incluso registrado, no es garantía de no caer en la pendiente de la pobreza", indicó el vicepresidente de Cáritas Rosario, Fabián Montes, para preguntarse: "¿Qué hacemos con los que quedaron al costado del camino?".
El referente social remarcó que la pobreza se presenta hace años en la Argentina, pero advirtió que a este sector en emergencia se sumaron recientemente actores sociales que antes no estaban en su composición. "El incremento se dio con mayor énfasis entre los jubilados, pensionados, personas con chicos menores de edad y empleados con ingresos inferiores a quienes más afecta la inflación porque ganan muy poco. Y después una suba muy marcada de hermanos en situación de calle", remarcó Montes.
Jubilados, changarines y cartoneros
Y fue el secretario de Políticas de Inclusión y Abordajes Sociales de Santa Fe Ramón Soques quien coincidió en esta nueva radiografía de la pobreza. "Es una situación de arrastre con números elocuentes y que nos sorprenderá en mediciones de los próximos trimestres. La cantidad de personas mayores que se acercan a los comedores es tremenda, son personas formadas en una cultura del trabajo que muchos tienen algo de vergüenza en pedir ayuda. Muchos bajan de los edificios para pedir un plato de comida", mencionó.
A ello, el funcionario le agregó otro ejército de personas que venden productos y alimentos en la calle y un fenómeno también nuevo: "los nuevos cartoneros que no tienen incorporado el oficio y arman sus carros en forma espontánea para tener un ingreso en un contexto donde bajó el precio del cartón y encima escasea por la baja en la producción. Datos del municipio rosarino arrojan que el 85 por ciento de los relevados son ex empleados de la construcción", mencionó Soques.
Un tema de preocupación es la falta de refuerzo del gobierno nacional en materia alimentaria, y el esfuerzo de la Casa Gris en incrementar las partidas a las organizaciones sociales que tienen convenio para la ayuda alimentaria.
Otro dato que también coincidió con la lectura que el secretario de Desarrollo Humano del municipio, Nicolás Gianelloni, hizo ante La Capital. "Lo más trascendente es la suba de la indigencia, es la fracción que más creció, y en Rosario lo vemos en forma acentuada", indicó.
De acuerdo al último informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina, realizado por la Universidad Católica Argentina, el 49,1% de los habitantes de Rosario está bajo la línea de pobreza. Como complemento, la indigencia trepó hasta el 21,4%. Ambas cifras están por encima del relevamiento realizado en el mismo periodo en 2023.
De acuerdo al referente de Cáritas, el censo que realiza la Municipalidad de Rosario es mucho más preciso sobre la situación que se vive en la ciudad, y agrega que "los últimos años se ha triplicado el número de gente que se encuentra en situación de calle".
Aporte escaso
La única movida del gobierno nacional en el territorio rosarino fue a través de la entrega de ayuda alimentaria que estaba en depósitos de las fuerzas armadas y que Capital Humano decidió distribuir en el interior del país. Así, a través de un convenio entre Nación y Fundación Conín, repartió leche en polvo en el centros de distribución que la entidad tiene en la ciudad, donde realiza asistencia social en Cabín 9, Nuevo Alberdi y el barrio Stella Maris.
Según voceros locales se repartió leche en polvo por única vez a razón de 10 mil kilos que fueron repartidos en 27 comedores. "En la diaria se ven muchas necesidades, nosotros tenemos el compromiso de entregar a cada beneficiario 800 gramos de leche en polvo a la semana para enriquecer comidas y también para consumo. Además, con donaciones que conseguimos entregamos un módulo alimentario (lentejas, aceite, fideos, harina, arroz).
La organización religiosa ligada al Opus Dei tiene un listado de 214 beneficiarios en los tres centros de atención bajo su órbita.
Durante la jornada del sábado 10 de agosto en los supermercados de la ciudad se realizará una nueva edición de la tradicional jornada solidaria. Este año es organizada por Cáritas en conjunto con todas las pastorales. Se trata de una iniciativa que busca la donación de alimentos. “Van a estar los voluntarios solicitando a la gente que comparta alguno de los alimentos que compró. Después se clasifica y se distribuye entre Caritas y todas las parroquias. El último año se juntaron entre nueve y diez toneladas de alimentos”, explicó Montes.
Mapa y foto local
Según el Observatorio de la Deuda Social Argentina, el índice de pobreza en la Argentina llegó al 54,9% y la indigencia al 20,3% durante el primer trimestre de 2024. Y en la foto local, en el aglomerado Rosario la tasa de pobreza fue del 49,1%, mientras que el de la de indigencia alcanzó el 21,4%, es decir que uno de cada cinco habitantes de la ciudad y área metropolitana no tiene garantizada la canasta básica de alimentos.
En el Gran Santa Fe, la pobreza llegó al 60,6% de su población y la indigencia al 18,3%.
El sondeo que corresponde al primer trimestre de 2024 arroja un salto cuantitativo en relación al último trimestre de 2023. Se había detectado que en todo el país abarcaban al 45,2% de la población (el incremento fue de casi 10 puntos y la indigencia al 14,6%).
Las causas del agravamiento de la situación social a lo largo del año son variadas, pero desde el Observatorio atribuyen el fenómeno principalmente a las diferentes devaluaciones y su impacto en los precios, sin que se hayan generado subas inmediatas y similares en los salarios.
Aseguran que hubo un antes y un después en diciembre de 2023, cuando se redujo fuertemente el consumo, se agravó la recesión y en consecuencia, cayó la demanda de bienes y servicios a los trabajadores autónomos, especialmente en el sector informal.
“Esto explica la caída en la pobreza de trabajadores asalariados formales y clases medias cuyas remuneraciones no lograron acompañar a la inflación (incluidos los jubilados y pensionados), al mismo tiempo que caían en la indigencia trabajadores informales pobres ante la falta de demanda de trabajo y mayor competencia de precios; o, incluso, jubilados con haberes mínimos sin otros ingresos”, señalaron desde el Observatorio de la UCA al coincidir con lo reflejado por Cáritas.
El aglomerado urbano más pobre del país es el Gran Resistencia, Chaco, donde el índice trepa hasta el 79,5%. Y la indigencia escala hasta el 38,6%.
A su vez, en la provincia de Formosa se registra un 72% de pobreza. Mientras que Santiago del Estero-La Banda tiene a casi el 30% de sus pobladores sumergidos en la indigencia.
En esta misma línea, la mayoría de las regiones sufre niveles de pobreza superiores al 50% y de indigencia por encima del 15%. En comparación, en el cuarto trimestre de 2023 los pobres abarcaban al 45,2% de la población, y la indigencia al 14,6%.