Los quioscos de revistas del departamento mendocino de San Martín no podrán exhibir publicaciones con contenido erótico o pornográfico a la vista de la gente, y aquellos que lo hagan estarán expuestos a multas o incluso a la clausura del local, luego de que la comuna aprobara hace pocos días una ordenanza que reglamenta la exposición de ese tipo de revistas y cuya norma alcanza también a las películas condicionadas de los videoclubes.
"La idea apunta básicamente a resguardar de la vista de los niños las portadas de aquellas revistas o películas de contenido erótico o directamente pornográfico y que en muchos quioscos aparecen expuestos sin ningún tipo de restricción", comentó la concejala radical Gimena Abonassar, que junto al edil Sharbel Morcos armaron el proyecto aprobado con el voto de todo el Concejo de San Martín.
"No estamos hablando de censurar o decidir lo que la gente puede o no puede comprar, sino que lo que el Concejo ha votado tiene que ver con ordenar el espacio público y limitar lo que está a la vista de todos, especialmente de los niños", agregó Morcos.
Para el concejal, la nueva norma "no va en contra de los intereses de los vendedores de revistas; los quiosqueros van a saber entender que esto es lo mejor para todos".
Una encuesta realizada en Mendoza a comienzos de año señala, sobre un universo de 3.000 casos, que al 67 por ciento de los consultados le molesta ver en los quioscos la exhibición de revistas que muestran desnudos en sus portadas. "Estoy de acuerdo con la prohibición porque algunos quioscos son un verdadero muestrario de colas y lolas", opinó Laura Chaparro, vecina de la ciudad.
"No conocía el dato de la encuesta pero demuestra que la decisión en el Concejo de aprobar la ordenanza ha sido acertada, y creo que tiene que ver con una toma de conciencia sobre qué es lo que corresponde mostrar en un quiosco, especialmente si tenemos en cuenta que por allí pasan niños y estudiantes de todas las edades", opinó el concejal Sergio Tussedu, que trató el proyecto en comisión.
La norma, que entrará en vigencia en pocos días, cuando sea publicada en el boletín oficial establece una multa inicial para el infractor que va desde las 100 a las 1.000 unidades tributarias (entre 40 y 400 pesos); en caso de reincidencia el municipio procederá a la clausura preventiva del local durante quince días, pero si levantada esta el comerciante reincide en la infracción la ordenanza prevé el cierre definitivo.
Consultados sobre la nueva reglamentación, la mayoría de los vendedores de revistas de la ciudad mendocina de San Martín a los que se les pidió su opinión se mostró conforme con la ordenanza, aunque algunos dejaron ver cierto temor respecto a que pudiera bajar la venta de ese tipo de revistas.
"Tal vez sea una buena idea, pero el problema es que si no la muestro hay clientes que no la van a pedir y yo necesito vender", comentó un quiosquero del microcentro sanmartiniano.
Distinta fue la opinión de María, cuyo puesto de revistas está en calle 9 de Julio. "Me parece bien y yo recuerdo que hasta no hace muchos años, ese tipo de revistas venía envuelta en una bolsa negra que sólo dejaba leer el nombre. Yo estoy de acuerdo e incluso no pongo esas revistas muy a la vista porque acá vienen pibes de todas las edades", explicó.
Exhibición en Rosario. Los quioscos del centro de Rosario exhiben las revistas con contenido de alto voltaje erótico en una bolsa plástica que impide ver las figuras y sólo es visible la marca. Sin embargo, pueden verse publicaciones de interés general con mujeres casi desnudas.
El encargado del puesto de Córdoba al 900 precisó que en la peatonal circulan muchos chicos y que ven revistas "de alto voltaje". "No le estamos mostrando algo bueno con estas revistas", dijo Ezequiel. Sin embargo, recordó que "las revistas con un contenido estrictamente condicionado o erótico están cubiertas con un plástico negro".
"A los chicos de ahora les resulta indiferente, nosotros teníamos otras reacciones con estas revistas. A lo mejor porque ahora hay más presencia de esas imágenes en la tele. Los chicos ya se acostumbraron y no llama tanto la atención", opinó Mariela una mamá que estaba en el puesto de revistas.