Los teléfonos fijos están perdiendo duramente su batalla contra los celulares, o las más
modernas formas de comunicación que se están introduciendo.
Esto se debe a la creciente popularidad de los teléfonos celulares e
incluso a la posibilidad de realizar llamadas a través de plataformas como Skype y Google.
En la actualidad, según datos oficiales, el teléfono fijo comenzó a
transitar el mismo camino de olvido y extinción que desde hace un lustro sufren los teléfonos
públicos a raíz del crecimiento de la telefonía celular y de Internet.
En la Argentina son más de 53 millones las líneas de celulares, casi
seis veces el número de teléfonos fijos, 9,2 millones. La novedad reside en que cada vez es mayor
el número de familias que optan por tener sólo teléfonos celulares.
“La tendencia de no tener teléfono fijo está muy presente en la
Argentina, sobre todo, en los hogares jóvenes y unipersonales. Los chicos parten de la base de que
el celular es una línea a la que llamás a una persona, mientras que, con el teléfono fijo, llamás a
un lugar”, explicó Enrique Carrier, director de la consultora Carrier & Asociados, que
estudia el mercado de las comunicaciones.
“Las nuevas generaciones hacen todo por celular. Tienen otro
concepto de la privacidad. Es más, si suena el teléfono de la casa familiar, no lo atienden porque
saben que la llamada no es para ellos. No entra en su cabeza que sus padres o hermanos puedan
atender una llamada personal”, explicó.
“En uno de los últimos sondeos que hicimos, preguntamos a los
jóvenes si, al mudarse, pondrían teléfonos fijos y una amplia mayoría dijo que no, salvo que de eso
dependiera el servicio de conexión a Internet”, explicó Carrier.
Según una medición que realiza semestralmente sobre 3.500 hogares la
consultora Kantar Worldpanel, en la Argentina, hasta junio pasado el 89,6% de los hogares contaban
con celulares, mientras que sólo el 77% tenía teléfono fijo.
Para poner en perspectiva el fenómeno vale recordar que, entre 1993 y
2001, se duplicaron las líneas de teléfono fijo en la Argentina: pasaron de cuatro a ocho millones.
En cambio, entre 2001 y abril de 2010, el crecimiento fue tan sólo del 13 por ciento, según datos
oficiales.
































