Ya no me resulta simpático Mauricio Zaldívar, el pronosticador que hace chistes en la mañana de LT8. Y ya no le creo nada al Servicio Meteorológico Nacional, el cual sigue los pasos del amañado Indec. Después de la pedrada de 2006 siguieron dos años de alarmas falsas, corridas inútiles, prevenciones sin sentido. El pasado lunes, cuando más necesitábamos la prevención, cuando cualquiera que estuviera en la calle y mirara el cielo lo presentía, el superprofesional Servicio Meteorológico Nacional no vio nada por horas. No me vengan con el cuento del radar y el rayo. Hay miles de monitoreos públicos disponibles. Decenas de canales de información. La insensibilidad de quienes debieron avisar y no lo hicieron me exime de mayores críticas. Las autoridades de competencia y los periodistas que deben y pueden investigar que investiguen y que le cuenten a la ciudadanía por qué paso lo que pasó. Los que pudiendo advertir no lo hicieron, que sean removidos de sus puestos. Están en juego vidas humanas como las que inútilmente se perdieron.
































