Mientras la cifra de muertos por el sismo en Chile trepaba ayer a más de 711, el caos se apoderaba del sur del país, donde las autoridades decidieron establecer toque de queda luego de sucesivos saqueos.

Mientras la cifra de muertos por el sismo en Chile trepaba ayer a más de 711, el caos se apoderaba del sur del país, donde las autoridades decidieron establecer toque de queda luego de sucesivos saqueos.
"Con el hallazgo de algunas víctimas se ha llegado a un total de 711 personas muertas. Se sigue buscando a desaparecidos con un número que aún no podemos precisar", dijo Carmen Fernández, directora de la Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior (Onemi).
La presidenta Michelle Bachelet anunció ayer un plan de acción ante la tragedia, donde el envío de alimentos, frazadas y suministros médicos sumó a unos 10 mil uniformados destinados a las regiones del Maule y Bío Bío, las más afectadas por el terremoto.
Las calles de Concepción comenzaron a vaciarse a partir de las 21 debido al toque de queda. Sólo algunas personas se atreven a salir a riesgo de ser detenidos.
La falta de suministro de agua y electricidad tienen a la ciudad en completa oscuridad. "La jornada del lunes será más caótica", dijo un policía.
Los efectivos comenzaron a tomar ayer el control del caótico sur del país, donde se sucedían los saqueos de comercios y supermercados, sin que la policía local lograra dispersar los distintos focos de conflicto con carros lanzaaguas y gases.
En la ciudad de Talcahuano, los efectivos lanzaron disparos al aire para disuadir a personas que abrían a la fuerza contenedores de barcos en busca de bananas, aceite y azúcar.
Las regiones del Maule y del Bío Bío quedaron bajo estado de excepción constitucional de catástrofe por un período de 30 días, con lo cual un jefe de plaza se encarga de acelerar las peticiones de la población hacia el gobierno central.
"Se busca con esta medida garantizar la situación de orden público en las zonas más afectadas y acelerar la distibución y entrega de ayuda", explicó la mandataria.
La directora de la Onemi salió en tanto al cruce de las denuncias por supuestas demoras en la distribución de ayuda: "Chile tiene una capacidad de reestablecimiento superior a cualquier otra nación, pero no somos magos", advirtió.
Los camiones de distribuición de comida comenzaron a repartir bienes de primera necesidad en horas de la tarde en Concepción, una ciudad de más de 200 mil habitantes, que fue epicentro del sismo. En medio de la desesperación, cientos de personas recogían bolsas de harina de hasta 50 kilos, mientras se agolpaban ante la llegada de un nuevo vehículo. Antes de que el caos colapsara la entega de alimentos, la policía optó por los gases lacrimógenos para disuadir a una población exaltada. El gobierno instaló además hospitales de campaña en Talca y Concepción. "Estamos ante una catástrofe de tal magnitud que va a requerir gigantescos esfuerzos mancomunados de todos los sectores del país", dijo Bachelet.
En tanto, el ministro de Salud, Alvaro Erazo, anunció la llegada de la primera ayuda internacional. Desde Argentina llegarán tres hospitales de emergencia con personal, para fortalecer el servicio en las ciudades de Curicó, Cauquenes y Parral.
Las autoridades especificaron el apoyo necesario de los demás países para enfrentar la crisis. Ayuda para hospitales, instalación de puentes mecano, sistemas de telecomunicaciones, equipos de rescatistas y la evaluación de expertos de daños estructurales y purificadores de agua salada es lo primordial. "Lo que está en juego no es otra cosa que el bienestar y la vida de nuestros conciudadanos", sostuvo Bachelet, reiterando que hará todo su esfuerzo hasta el último día de su gobierno.
A sólo metros del desorden provocado por los saqueadores, los equipos de bomberos de Concepción y Puerto Montt continuaban el rescate de quienes siguen atrapados en el edificio de 14 pisos que colapsó el sábado. "Rescatamos a 25 personas hasta ahora, sacamos a tres fallecidos y hay otros cinco cuerpos que ya detectamos", dijo el comandante de bomberos, Fian Argo.
El sismo de 8,8 grados tuvo lugar en la madrugada del sábado y fue seguido por numerosas réplicas que prolongaron el pánico en la población local. l (DPA)


